Editorial Poesía eres tú. Presenta: POEMAS DESDE MOZANBIQUE ENTRAR UN LIBRO DE JORGE DAVID JIMÉNEZ JIMÉNEZ Nos conocimos en una noche cerrada,
yo, individuo perdido, tú, silencioso cruce de caminos,
miedo al decidir una dirección, que no es otra cosa que vida,
me acurrucaste una noche para entregarme el paraíso del día.

Eres un balcón de africana belleza,
en ti se diluyen los sueños en mágicos colores,
me atrae tu arena de rojiza luz, y tu azul atravesando un río
hasta unirse allá en lo alto con un cielo.

Se teje con tus verdes una manta arbórea,
una alfombra que atraviesa el horizonte,
bajo amarillos y blancos de la centelleante luz.

Cuando mi mente se pierde en oscuros recovecos
siempre a ti llegó, como una barca sin viajero,
pero con rumbo cierto.
VOLVER Xinacaninhe
Nos conocimos en una noche cerrada,
yo, individuo perdido, tú, silencioso cruce de caminos,
miedo al decidir una dirección, que no es otra cosa que vida,
me acurrucaste una noche para entregarme el paraíso del día.

Eres un balcón de africana belleza,
en ti se diluyen los sueños en mágicos colores,
me atrae tu arena de rojiza luz, y tu azul atravesando un río
hasta unirse allá en lo alto con un cielo.

Se teje con tus verdes una manta arbórea,
una alfombra que atraviesa el horizonte,
bajo amarillos y blancos de la centelleante luz.

Cuando mi mente se pierde en oscuros recovecos
siempre a ti llegó, como una barca sin viajero,
pero con rumbo cierto.
VOLVER Xinacaninhe
Nos conocimos en una noche cerrada,
yo, individuo perdido, tú, silencioso cruce de caminos,
miedo al decidir una dirección, que no es otra cosa que vida,
me acurrucaste una noche para entregarme el paraíso del día.

Eres un balcón de africana belleza,
en ti se diluyen los sueños en mágicos colores,
me atrae tu arena de rojiza luz, y tu azul atravesando un río
hasta unirse allá en lo alto con un cielo.

Se teje con tus verdes una manta arbórea,
una alfombra que atraviesa el horizonte,
bajo amarillos y blancos de la centelleante luz.

Cuando mi mente se pierde en oscuros recovecos
siempre a ti llegó, como una barca sin viajero,
pero con rumbo cierto.
VOLVER Xinacaninhe
Nos conocimos en una noche cerrada,
yo, individuo perdido, tú, silencioso cruce de caminos,
miedo al decidir una dirección, que no es otra cosa que vida,
me acurrucaste una noche para entregarme el paraíso del día.

Eres un balcón de africana belleza,
en ti se diluyen los sueños en mágicos colores,
me atrae tu arena de rojiza luz, y tu azul atravesando un río
hasta unirse allá en lo alto con un cielo.

Se teje con tus verdes una manta arbórea,
una alfombra que atraviesa el horizonte,
bajo amarillos y blancos de la centelleante luz.

Cuando mi mente se pierde en oscuros recovecos
siempre a ti llegó, como una barca sin viajero,
pero con rumbo cierto.
VOLVER Xinacaninhe
Nos conocimos en una noche cerrada,
yo, individuo perdido, tú, silencioso cruce de caminos,
miedo al decidir una dirección, que no es otra cosa que vida,
me acurrucaste una noche para entregarme el paraíso del día.

Eres un balcón de africana belleza,
en ti se diluyen los sueños en mágicos colores,
me atrae tu arena de rojiza luz, y tu azul atravesando un río
hasta unirse allá en lo alto con un cielo.

Se teje con tus verdes una manta arbórea,
una alfombra que atraviesa el horizonte,
bajo amarillos y blancos de la centelleante luz.

Cuando mi mente se pierde en oscuros recovecos
siempre a ti llegó, como una barca sin viajero,
pero con rumbo cierto.
VOLVER Xinacaninhe
Nos conocimos en una noche cerrada,
yo, individuo perdido, tú, silencioso cruce de caminos,
miedo al decidir una dirección, que no es otra cosa que vida,
me acurrucaste una noche para entregarme el paraíso del día.

Eres un balcón de africana belleza,
en ti se diluyen los sueños en mágicos colores,
me atrae tu arena de rojiza luz, y tu azul atravesando un río
hasta unirse allá en lo alto con un cielo.

Se teje con tus verdes una manta arbórea,
una alfombra que atraviesa el horizonte,
bajo amarillos y blancos de la centelleante luz.

Cuando mi mente se pierde en oscuros recovecos
siempre a ti llegó, como una barca sin viajero,
pero con rumbo cierto.
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PRIMER CANTO DE LA LUNA AFRICANA
Luna llena, nocturna africana reina,
en cuanto danzas sinfónica en el cielo
se expande tu blanca cola sobre la llanura,
despertando con tu luz la vida que discurre en ella.

En el valle del Limpopo por ti fui hechizado,
mientras detrás de las acacias huía de tu misterio,
me ofreciste tu abrazo con lumínicos destellos,
guiándome, haciendo transparentes los senderos.

No deseo dormir durante el reinado de tu noche,
en la quietud de tu alumbrado silencio
quiero tocarte grande como eres en el firmamento.

Ya voy y no te alcanzo, no huyas, oh luna llena,
tan solo me dejas el recuerdo,
no difumines en el amanecer mi sueño.
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