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buscador de sensaciones El Correo de Burgos

 

EL CORREO DE BURGOS

Fuente: http://elcorreodeburgos.com/noticias/2013-10-02/el-debut-de-otro-buscador-de-sensaciones

 

El debut de otro buscador de sensaciones

Raúl Elena presenta mañana su primer poemario, ‘Otra tierra’, en el Bardeblás
 A.S.R. / BurgosRaúl Elena se adentró en el Parnaso gracias a Vicente Aleixandre y Federico García Lorca. La lectura de sus versos le convencieron de que escribir poesía no es igual a ser cursi. Y el quinceañero que era entonces inició su baile con las musas. Aparecieron las primeras estrofas, los nuevos poetas y las infidelidades. Un día se apuntó a la Escuela de Escritores y se volcó en el relato. Ganó sus primeros premios. Se divertía mucho con él. Pero sonaron las campanadas de 2012 y el autor burgalés se propuso publicar un libro de poesía. Se decantó por volver a su antiguo amor en su debut. Y un año y medio después le acaricia con la satisfacción de haber cumplido. Se estrena con Otra tierra, que presentará mañana en el Bardeblás (20 horas) rodeado de amigos.«Otra tierra no es un camino recto, pero sí tiene algo al final, es una senda en la que siempre aprendes, tanto como escritor como a nivel personal. No trato ningún tema serio, son paranoias de un pringado de Gamonal. No hay temas profundos», pinta el vate, que, como todos, se adentra en este mundo como un buscador. ¿De qué? De sensaciones. De color negro, gris o rosa. ¡Qué más da!

«Me preocupa que la técnica esté bien y transmita una sensación. Lo bueno de la poesía es que no la puedes explicar, a veces lees un poema o un autor que alguien dice que es súper bueno pero no te pone los pelos de punta y luego te acercas a un don nadie y te emociona aunque no entiendas bien lo que dice», arguye Raúl Elena, que trufa este poemario con pequeñas historias personales, guiños a gente cercana, instantes y una especial atención al oficio de escribir en una suerte de metáfora sobre la vida.

(…) El que escribe no sueña haberse quedado ciego / ni le lloran los ojos por el sueño y persiste. / Pero está la noche / cayendo / y hace frío (…).

Muchas noches frías ha pasado Raúl Elena (Burgos, 1971) en busca de esa palabra exacta, escribiendo y releyendo los versos, rompiendo, pegando… Y su pertinaz cacería ha tenido éxito: la satisfacción de tener su libro entre las manos. Que lo suyo le ha costado.

«La gente asocia escribir poesía a un momento de inspiración. Si te presentas con una novela de 800 páginas da por sentado que te lo has currado, pero lo haces con un libro de poesía y se piensa que te tomas dos copas y escribes dos cosas sueltas y, en realidad, cuesta mucho trabajo», expone el autor, quien rechaza que el poeta debe demostrar más que el novelista. «Más no, pero sí algo distinto». «Juegas con las mismas herramientas, palabras, tiempo y ritmo, pero es otro deporte», compara.

No sabe por qué un día elige la poesía y otro el relato -ha participado en libros colectivos con sus compañeros de la Escuela de Escritores-, pero sí está convencido de que todo se puede aprender. «Hay métodos, trucos e historias y cuanto más hayas leído o vivido, cuantos más asideros tengas, más fácil resultará contar una historia y transmitir un sentimiento o, por lo menos, intentarlo».

Y a sus cuarenta años, Raúl Elena ha vivido y leído no mucho, pero sí más que aquel quinceañero de Gamonal a quien le dio un calentón y se entregó a la poesía.

Entrevista para la Revista Poesía eres tú. Julio 2013

1º) Otra Tierra, el poemario que nos ocupa. ¿Nace de un trabajo elaborado o de momentos de inspiración?

Desconozco qué es la inspiración. No me llevo bien con ella. La escritura es un trabajo minucioso, manual, lentísimo. Sí que tiene que existir una salida, un inicio, pero hay que forjarla, corregirla, arrancarle y pegarle cosas, meterla en agua, dejarla reposar.

 

2º) ¿Utilizas el género poético para hacer un cuestionamiento del mundo?

No. No llego a tanto. Hay demasiadas cosas que no entiendo pero no tengo ningún ánimo filosófico ni existencialista al escribir. Escribir poesía es una forma diferente de decir las cosas.

 

3º) Tus poemas breves se asemejan a la poesía oriental. ¿Te ha influido algún autor o es algo que te nace solo?

Me gusta la brevedad, y la busco; quizás es que soy vago, no sé. Los poemas más largos tienden a ser narrativos, y eso, generalmente, los empeora. La brevedad, en el relato y en el poema, hace morir lo accesorio, lo que sobra y la intensidad del texto aumenta. Decir con menos. Expresar con lo mínimo. Los haikus son una muestra de ello. Pero no soy gran conocedor de la poesía oriental; mentiría si lo dijese. Leer a Pizarnik, por ejemplo, cualquier poema breve suyo, hace más palpable ese concepto de intensidad.

 

4º) Otra Tierra está dividida en tres secciones. ¿Existe un nexo de unión entre ellas?

Sí, básicamente sí. No es un orden cerrado ni perfecto pero el conjunto intenta ser una especie de camino, de avance.

El inicio, Lentos Pájaros Fríos, es más narrativo en la estructura y en la longitud de los poemas, y más oscuro en el fondo. Hay más invierno, más frío, más noche. Nieve, temblores, tormentas.

La segunda parte, Oriente, es algo que se pone en movimiento; la búsqueda. La aventura no se dirige al oeste como en las películas de vaqueros sino hacia oriente, el lugar por el que amanece. El clima es más templado. Los poemas aquí pierden peso y ganan luz.

La tercera parte, Antes fue hierro, es sí no un destino final, al menos una parada, un descanso. Algunos poemas son más limpios. Más instantáneos. Importa la imagen. Disfrutar —una palabra que no cabría en las otras partes—, de la imagen, de la visión del presente.

 

5º) ¿Crees que la metáfora es fundamental en poesía?

Es importante. No sabría decir si fundamental o no. Otra herramienta-elemento que hay que saber utilizar y elegir o no, incluir o no. Hay textos grandiosos sin metáforas y hay metáforas que engrandecen textos. Como decía antes, en el poema es importante la intensidad, el instante, ese único y breve momento presente. Lo básico es la palabra: el poema se construye con palabras, no con ideas. Lo decía Mallarme, creo.

 

6º) ¿Qué importancia tiene el amor en tu poesía?

Es extraña esta pregunta. El amor, supongo, forma parte de la persona y es la persona la que escribe, pero hay más elementos que conforman el puzle y uno elige lo que va al papel. Asociar poesía y amor me parece una mezcla con sabor decimonónico y quinceañero a la vez. En la poesía cabe el amor, claro, y caben otros conceptos: el miedo, los otros, el trabajo, la propia literatura, el tiempo, la enfermedad, el sudor… ya sabes… todo eso.

 

7º) ¿Piensas que la poesía es un género literario que requiere de la vivencia del autor? ¿Es tu caso?

Requiere trabajo y lectura y reflexión y una papelera sin fondo. Las vivencias propias van llenando nuestro cuerpo y nuestra cabeza de todo eso: todo deja marca.

 

8º) ¿Qué tipo de lecturas prefieres? ¿Te consideras un gran lector?

Esta es una pregunta con trampa. Soy lector; todos los somos, no sé si grandes o pequeños. Leo más relatos que novelas y que poemas. En ocasiones, ensayos. Soy desordenado y mis criterios son débiles e inciertos. Normalmente una lectura lleva a otras, por contagio, por cansancio o por falta de conocimientos. La poesía se cuela muchas veces entre otras lecturas: su longitud y su naturaleza lo permiten. Los poemas fijan nuestra atención como lectores y como escritores. Leer una novela de ochocientas páginas permite algún descuido, algún momento de menor cuidado. Sin embargo, estar ante un poema de treinta versos, o de diez, o de tres, nos hace estar en guardia permanente, cerrar las puertas para que no escape nadie y abrir mucho los ojos.

 

9º) Para terminar, háblanos un poco de tus proyectos literarios.

Dije antes que soy desordenado. Es complicado plantearse un proyecto creativo concreto. Quería apartar estos poemas de Otra Tierra en el libro para que dejasen de dar vueltas en mi cabeza. Que salieran y tuvieran su propio soporte y su propia vida. Creo que tardaré tiempo en volver a unir un libro de poemas. De momento, trabajo con relatos. Quizás por ahí tire ahora el camino. Relatos. Y más lectura y más relectura. Desgastarse las manos con palabras. Eso.