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Poemas

Quieres alcanzar la cumbre,

demasiado pronto gaviota

¿No comprendes que tantos deseos

te anulan?

¿No comprendes que es pronto

para robarle el fuego a Orfeo?

Esa libertad es tan engañosa.

¿Serías capaz de aceptar

lo inevitable?

¿Darías el salto

sin pértiga?

Del libro: Esa muñeca a la que le diste cuerda 

Grito lanzado al aire

 

Mi instinto hace piruetas.

Salta hacia el después. Olvida el antes.

Camina a tientas hacia la ternura.

Atravesad paredes

sin ese Eros de papel

sería de locos.

Una muerte prematura.

 Del libro: Esa muñeca a la que le diste cuerda

El ángel de la guarda

sin piedad te ha cortado

la vida.

Tu pobre sueño

frío, en una bacanal

de muertos.

Sin dejar cabos sueltos

debes renacer.

¿Con quién vas

al baile, ángel de la guarda?

 Del libro: Esa muñeca a la que le diste cuerda

Con saña el pasado

bebiste de mi cuerpo.

Escupiste un pensamiento

alegre.

 ¿De dónde lo trajiste?

A la multitud no le importa

lo que yo te dé.

¿Entiendes lo que te digo?

Del libro: Esa muñeca a la que le diste cuerda 

Pasos torpes de fiera

fuera de la guarida.

Tu extraño grito te provoca

un dolor en la sien

que  rompe

el huevo de  lo infame.

Son los sátrapas los que entregan

la estatuilla.

 Una copa de cuerno de rinoceronte

 te es entregada

 por la reina cruel.

Del libro: Esa muñeca a la que le diste cuerda