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Juan Ramón Jiménez, Platero y yo

Lee el siguiente texto y contesta a las cuestiones.

 

En mi duermevela matinal, me malhumora una endiablada chillería de chiquillos. Por fin, sin poder dormir más, me echo, desesperado, de la cama. Entonces al mirar el campo por la ventaba abierta, me doy cuenta de que los que alborotan son los pájaros. Salgo al huerto y canto gracias a Dios del día azul. ¡Libre concierto de picos, fresco y sin fin! La golondrina riza, caprichosa, su gorjeo en el pozo: silba el mirlo sobre la naranja caída; de fuego, la oropéndola charla, de chaparro en chaparro; el chamariz ríe larga y menudamente en la cima del eucalipto; y, en el pino grande, los gorriones discuten desaforadamente.

¡Cómo está la mañana! El sol pone en la tierra su alegría de plata y oro; mariposas de cien colores juegan por todas partes, entre las flores, por la casa –ya dentro, ya fuera-, en el manantial. Por doquiera, el campo se abre en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana y nueva.

                                             Juan Ramón Jiménez: Platero y yo. Ed. Cátedra

 

duermevela. S. (De dormir y velar). 1. Sueño ligero e ininterrumpido. Pasa las noches en duermevela porque tiene problemas en el trabajo.

malhumorar. V. Trans. / V. Pronol. 1. Hacer enfadar a alguien. SN. Irritar.

endiablada. Adj. 1. Muy malo o de difícil resolución: problema endiablado. SIN. Complicado. 2. Extremadamente rápido o grande: ritmo endiablado, ruido endiablado. SIN. Enorme, trepidante.

desesperado. Adj. 1. Que se muestra impaciente e irritado: Estaba desesperado porque llegábamos tarde y se tenía que ir. SIN. Impaciente. ANT. Tranquilo. 2. Que ha perdido la ilusión o la esperanza de que algo se cumpla. 3. Qué resulta extremo: decisión desesperada, solución desesperada. SIN. Forzoso.

alborotar. V. TRANS. / V. PRONL. (Probablemente del latín volutare (agitar) con influencia de alborozar. 1. Hacer mucho ruido, alterar o desordenar algo. SIN. enredar, revolver. ANT. ordenar, calmar. 2. Formar crestas las olas del mar a causa del viento. 3. Alterar la paz. SIN. Sublevar.

golondrina.  S. F. 1. Pájaro de unos quince centímetros de longitud, con el cuerpo negro azulado por el dorso y blanco por debajo, alas puntiagudas, pico negro y cola larga. Es común en España en primavera y verano, mientras que el resto del año emigra hacia climas más templados. 2. Barca pequeña de motor que en algunas ciudades sirve para transportar viajeros en trayectos cortos.

gorjeo. S. M. 1. Canto de algunos pájaros que emiten sonidos cortos con continuos cambios de tono. 2. Sonido no articulado, como los que emiten los bebés antes de empezar a hablar.

mirlo.  S.M. (Del latín merula). 1. Pájaro cantor de color negro con el pico amarillo el macho, y con plumas y pico marrones la hembra, que se alimenta de semillas e insectos, vive en bosques y parques y se domestica con facilidad. Puede aprender a imitar la voz humana.

ser alguien un mirlo blanco Ser muy extraño o tener cualidades extraordinarias.

oropéndola S. F. (Del latín aureus (dorado) y pinnula (pluma).) 1. Ave del orden de las paseriformes, de unos cinco centímetros de longitud y 42 de envergadura. Tiene las plumas de color amarillo y las alas, la cola, el pico y las patas negras. Construye el nido colgándolo de las ramas horizontales de los árboles para que se mueva con el viento.

chaparro ADJ/ S.  (Del euskera txaparro.) 1. Se aplica a la persona gruesa y de poca altura. SIN. rechoncho. ANT. esbelto. 2.  S. M.  Mata de encina o roble de poca altura y con muchas ramas.

Chamariz. S. M. 1. Pájaro cantor de unos 11 cm de longitud, plumaje verdoso en el dorso y amarillento por la parte inferior, con manchas y fajas oscuras en la cabeza, dorso y alas. Pertenece a la misma familia que el jilguero y el pinzón.

Gorriones. S. M. 1.  Pájaro pequeño de pico grueso y plumaje marrón con manchas negras y rojizas, que se alimenta de insectos y cereales. Es sedentario y muy común en España.

desaforadamente. INV. ADV. (de desaforado, ADJ.)

desaforado. ADJ. 1. Enorme, de dimensiones extraordinarias: gritos desaforados, esfuerzo desaforado. SIN. Desmedido. 2. Que actúa incontroladamente, sin respetar leyes ni normas: Los destrozos se deben al comportamiento desaforado de un grupo de vándalos. SIN. desmandado.

manantial. S. M. (De manante.) 1. Fuente de agua que brota de forma natural de la tierra o de una roca. 2. Origen o principio de donde procede algo: Las frutas y verduras son un manantial de salud.

estallido. S. M. 1. Acción de reventarse o romperse algo de golpe o haciendo ruido. 2. Acción de ocurrir algo de forma repentina, violenta o ruidosa: Mis abuelos vivieron el estallido de la Segunda Guerra Mundial. 3. Expresión de un sentimiento contenido de manera reprimida y manifiesta: El estallido de risas se pudo oír desde el piso de abajo.

 

¿Qué pone de malhumor al protagonista del texto?

¿Qué es lo que despierta al protagonista de la historia?

¿Cómo se siente el protagonista al final del texto?

En el texto se nombran diferentes clases de pájaros. Señálalos.

En el texto aparecen varias personificaciones. Señala tres.

Escribe una breve historia (diez líneas como mínimo) cuyo protagonista sea un animal.

Aquí tienes un ejemplo: una fábula de Tomás de Iriarte.

 

Tomas de Iriarte

El gato, el lagarto y el grillo (fábula)

 

Ello es que hay animales muy científicos

en curarse con varios específicos

y en conservar su construcción orgánica,

como hábiles que son en la botánica,

pues conocen las hierbas diuréticas,

catárticas, narcóticas, eméticas,

febrífugas, estípticas, prolíficas,

cefálicas también y sudoríficas.

 

En esto era gran práctico y teórico

un gato pedantísimo retórico,

que hablaba en un estilo tan enfático

como el más estirado catedrático.

Yendo a caza de plantas salutíferas,

dijo a un lagarto: ¡Qué ansias tan mortíferas!

Quiero que mis turgencias semihidrópicas,

chupar el zumo de hojas heliótrópicas.

Atónico el lagarto con lo exótico

de todo aquel preámbulo estrambótico,

no entendió más la frase macarrónica

que si le hablasen lengua babilónica;

pero notó que el charlatán ridículo

de hojas de girasol llenó el ventrículo

y le dijo: <<Ya, en fin, señor hidrópico,

he entendido lo que es zumo heliotrópico>>.

 

¡Y no es bueno que un grillo, oyendo el diálogo,

aunque se fue en ayunas del catálogo

de términos tan raros y magníficos,

hizo del gato elogios honoríficos!

Sí, que hay quien tiene la hinchazón por mérito,

y el hablar liso y llano por demérito.

Más ya que esos amantes de hiperbólicas

cláusulas y metáforas diabólicas,

de retumbantes voces el depósito

apuran, aunque salga un despropósito,

caiga sobre su estilo problemático

este apólogo esdrújulo-enigmático.

 

Tomás de Iriarte: Fábulas literarias.

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