Manuel Rey
Manuel Rey (Ferrol, 1990). Estudiante de Psicología escribió Las palabras del suicida en el año 2007 cuando tenía 17 años, primer libro de una trilogía a la que hay que añadir Las palabras del verdugo y El mentiroso (ambos aún inéditos).

Poemas

I

 

Mirando al espejo

Riéndome

Quizás luego llorar

Para volver a reír

¿Quién eres?

Rebotan las palabras

el silencio se las lleva

las calla y las distorsiona

las rompe

las trocea

y las esconde

Luego se las lleva al espejo

y a ti

Y la pregunta

se convierte en vida o en muerte

¿Quién eres?

sigo gritando ante el espejo

¿quién eres?

y el silencio traga

¿quién eres?

Al fin el espejo

con profunda y oscura voz,

de las que calan, destrozan y destruyen

“soy todo”

Y tu

con suave y dulce voz

de las que calan, destrozan y destruyen

“soy todo”

El espejo afirma

y apaga tu voz con un manto incierto

casi inaudible

y callas

El espejo grita

“SOY TODO”

Y callo

y grita

y grito

Mirándole fijamente

“ERES TODO”

Y el silencio no se lleva mis palabras

Esta vez

sólo por esta vez

V

Por qué

Balanceas tu cuerpo

brilla el sol por la ventana

Por qué

Me agarro fuerte al trono

y te suplico

por qué

Es extraño pensar que me lo merezco

es extraño pensar en cualquier cosa

que no sea

en ti

Baña la luz tu cuerpo

resplandeces, bajo el astro

quiere abrazarte

envidioso

Y yo, enfrente

quisiera estirar la mano

y tocarte

Pero no puedo

Divina aparición

materialización sublime

Pero no entiendo

Solo oigo que me llaman

En el centro de la tierra me están aguardando

allí esta mi sitio

dicen

Respondo a la llamada

(¿qué otra cosa puedo hacer?)

Y mientras, lentamente, desciendo

el sol

sin dejar de abrazarte

y colarse entre tus ropas

te lleva a las alturas

y yo

bajando, bajando…

me atrevo con un suave movimiento de mano

Ultima ,ínfima expresión

de todo lo que para mi es

Fuiste

sólo tu fuiste

Y con un suspiro

Mato mi intento de despedida

ahora, cuando ya te has ido, lo pronuncio

Como si con cada letra se esfumara una porción de mi

Adiós

sólo a ti

adiós

¿por qué?

IX

 

No

yo ya no estoy allí

Partí hace tiempo

con el viento que viene

de más allá de las montañas

No

yo ya no estoy allí

Y eso que acuchillas

es una sombra

que tu me adjudicas

No

yo ya no estoy allí

Ni allí, ni en ningún sitio

porque no soy mas que humo

que el viento hace, deshace y arrastra

a su entero capricho

Pero algún día, quizás, algún día

encuentre una forma anclada y compartida

para repartir el peso de la existencia

Y me situaré en un estante

lejos de tu recuerdo de tártaro oscuro

Entonces

¿qué importará ya

que el viento y el tiempo, envidiosos de mi quietud,

intenten arrastrarme?

Los invitaré a la recepción

para celebrar mi entrada en el selecto club de la eternidad

Y vendrá también  la felicidad, y el amor,

ese dandi caprichoso, estúpido y escurridizo

pero indispensable

Entonces

¿qué importará ya?

¿qué importará?

Nada  importará.

si mi forma será, y todo permanece

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