Archivo de febrero 2011
La Magia de la Fe
LA MAGIA DE LA FE
La vida te ofrece lo que necesitas
si fluyes con ella con tu libertad,
no pongas por tanto tu empeño en tus fuerzas
pues sólo con ellas no lo lograrás.
La vida no exige ni grandes calvarios,
ni autosacrificios ni extremo dolor,
tan sólo precisa que alegre la vivas
danzando al latido de tu corazón.
Aquellos que dicen, con buenos propósitos,
que todo el que triunfa se debe esforzar,
no están en lo cierto, porque todo es fácil
si vives dichoso tu propia verdad.
No dejes que siembren tal duda en tu pecho,
ni cedas a extraños tu propio poder,
aquel que te otorga tus sueños enormes
si igual son las alas que tiene tu fe.
Jesús María Bustelo Acevedo
¡Yo no soy tonto!
¡YO NO SOY TONTO!
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en centros comerciales y grandes almacenes!
¡Aprovecha esta oferta que no va a repetirse!
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de la sabiduría, de la felicidad
y de la magia que hace realidad cuanto sueñes!
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¡Y entrarás al sorteo de un viaje a las Seychelles!
(no vendemos milagros ni erigimos verdades,
en el fondo eres tú quien comprando se vende).
¿Todavía estás sufriendo? ¡Si eso ya no se lleva!
¡Con esta gran oferta eso desaparece!
(al menos en principio, pero al llegar el día
tú seguirás sufriendo, que es lo que nos conviene).
¡Con un quince por ciento, y encima regalamos
un libro de poemas y cuentos para nenes
y la última película de Spiderman también!
(para que cuando caigas te sostengan sus redes).
¡Las verdades del alma, la voz del corazón,
tanto tiempo calladas, y perdidas, y ausentes,
a un precio razonable, aunque murió Berlanga,
el mismo Míster Marshall de nuevo te las vende!
Jesús María Bustelo Acevedo
Tu Vestido
TU VESTIDO
Mujer, qué bien te queda ese vestido
con el que, desnudando mi mirada,
vistes mi corazón de desvaríos
eróticos y placentera magia.
Ojalá te vistieras con los besos
y las caricias que en mi pecho aguardan,
aunque te quedes muda entre mis brazos
sin tu hermoso vestido de palabras.
Mujer, qué bien te queda ese vestido,
¿te lo hicieron las musas o las hadas?
Me encanta cómo vuelas en tus versos
y me dejas el alma enamorada.
Déjame que me beba en cada sueño
tu desnudez vestida de palabras,
ven a mi nido y déjale a mis penas
un disfraz con las prendas de tus alas.
Jesús María Bustelo Acevedo
La Pasarela
LA PASARELA
Aquí empieza la gala del amor,
los lindos corazones muy coquetos
van desfilando por el Arco Iris
que pasarela mágica se ha vuelto.
Hay uno pequeñito y muy torpón
que cada dos por tres está en el suelo,
pero otro muy gordito y generoso
se apresura a animarlo y socorrerlo.
También está la abuela corazona
que se para a escribir hermosos versos,
y su nieta le dice: “Date prisa,
abuelita, que se nos va el abuelo”.
Otros dos corazones, pegaditos,
se alejan, apartándose del resto;
tanto tiempo se pasan los dos juntos
que los demás les llaman “los gemelos”.
Hay otro corazón muy chiquitito
que se sube a unos zancos gigantescos,
y a todos les resulta muy gracioso
que piense que los otros son pequeños.
Hay unos corazones invisibles
a los que también llaman “los hambrientos”;
algunos que los vieron aseguran
que no son invisibles sino negros.
Y marcha un corazón tan diminuto
que a veces se le pisa sin quererlo;
se imagina que viene un huracán
si se levanta una mijita el viento.
Están los corazones con corbatas
que avanzan siempre con semblante serio;
a menudo otros muchos se confunden
y les preguntan: “¿Dónde es el entierro?”.
También hay corazones con dos alas
que más que caminar alzan el vuelo;
y muchos que no vuelan se imaginan
que son extraterrestres o extranjeros.
En fin, se acaba aquí la pasarela
donde los corazones son modelos;
modelos, aunque algunos desfilando
no nos vayan dejando un buen ejemplo.
Bueno, amigas y amigos, ya termino,
esperando agradarles con mis versos,
¡Dios les bendiga y deje que desfilen
en esta pasarela mucho tiempo!
Jesús María Bustelo Acevedo