en Club de poesía

Juan Manuel Galeano

Juan Manuel Galeano

Nací en Salamanca en 1979, a los 19 años dejé de estudiar, cogí una mochila y me lancé a viajar. Viví un tiempo en Tenerife, o malviví demasiado próximo a la indigencia. Después pasé un año en Londres. Hice un breve receso en Salamanca y me puse rumbo a Andorra para recabar más tarde en Ámsterdam donde viví durante un año y medio. Cómo no termine mis estudios y no tengo oficio conocido realizaba cualquier trabajo que pudiese conseguir, camarero, botones, auxiliar de limpieza, butanero, friegaplatos, todos absurdos, algunos brutales y algunos simplemente deshumanizados… Mis lecturas han sido copiosas y desordenadas, una pequeña válvula de escape ante un panorama carente de cualquier expectativa o ilusión. Escribo poesía y prosa desde bastante antes de tener uso de razón, escribo por reflejo, sin motivo, sin justificación, solo porque no puedo evitarlo, allá donde me posee el impulso de escribir. La mitad de mi obra descansa en las papeleras de algunos bares holandeses, ingleses y salmantinos.

Finalmente aterricé en Menorca, una isla pequeña con un ritmo distinto y una perspectiva más luminosa. Conocí a mi mujer y tuvimos a la pequeña Ivet. Entre la isla, mi pareja y mi hija cambiaron mi dinámica autodestructiva. Comencé a guardar mis poemas en lugar de tirarlos como si constituyesen una especie de legado para mi hija (ya que dinero no le va a quedar). Actualmente trabajo en el Aeropuerto de Menorca como coordinador del servicio de asistencia a pasajeros con movilidad reducida y escribo siempre que puedo.

Un poema para Ivet

Un poema para Ivet

Un poema para Ivet es el primer libro de Juan Manuel Galeano

Juan Manuel Galeano

Juan Manuel Galeano

Juan Manuel Galeano (Salamanca, 1979)

Su poesía

A caballo entre el existencialismo y la desesperación rutinaria. El poemario, respira únicamente, a través de un manojo de poemas de amor y desamor, que conforman el contrapunto inevitable a la futilidad cotidiana.

Autor

Escribo poesía y prosa desde bastante antes de tener uso de razón, escribo por reflejo, sin motivo, sin justificación, solo porque no puedo evitarlo, allá donde me posee el impulso de escribir. La mitad de mi obra descansa en las papeleras de algunos bares holandeses, ingleses y salmantinos.

Autores