Villaociosa

Villaociosa

Días

Días

Yo, psicópata.

Yo, psicópata. Diario de un asesino

El Bosque


Y por fin, tras varios meses de trabajo entre ensayos, rodajes a bajas temperaturas y montaje, ha nacido nuestro primer cortometraje. El Bosque es uno de esos proyectos que, siendo amateur, enfocas de la manera más profesional posible. Sobra decir que los medios con los que hemos contado no han sido excesivos, pero la ilusión y las ganas de haceros pasar un buen rato (doce minutos y cuatro segundos, más concretamente) han podido más que todo lo demás.
El Bosque está basado en un relato con el mismo nombre, escrito en 2005 y publicado en Días, Ediciones Antígona, en 2010, y fue rodada entre octubre y noviembre de 2010, en Valsaín. Ignacio Vivanco dirige con acierto su primer corto que seguro será el primero de muchos…

Olvidando una vida


Tengo el gusto de presentaros un avance del nuevo cortometraje en el que hemos estado trabajando los últimos meses, titulado Olvidando una vida. Como ocurrió con el anterior (El bosque), está basado en un relato de Días (dos relatos, para ser sinceros), aunque esta vez la adaptación tiene bastantes más cambios que el original. Personalmente os diré que me está encantando el resultado, y espero que a vosotros también os guste.

Las aventuras del inspector Villaociosa

Después de mucho trabajo realizado, de muchos meses de esfuerzo, tengo el placer de presentar ante todos vosotros, queridos amigos, enemigos, lectores, críticos y no tan críticos, mi última obra, que acaba de ser publicada por Ediciones Amaniel: Las aventuras del inspector Villaociosa.

Con esta obra intenté crear un personaje que os hiciera reír, con el que podáis pasar unas cuantas horas de lectura entretenida y agradable. Se trata, por tanto, de una obra en clave de humor, en la que trato de emplear un estilo directo (la obra tiene una gran cantidad de diálogos que agilizan la acción) con el que creo que consigo que la trama sea más amena y más fácil de llevar. Por desgracia, en estos tiempos que corren, no nos sobra el tiempo para leer. Leemos cuando podemos, que suele ser a última hora del día, después de muchas horas de trabajo, o en los incómodos desplazamientos diarios en los que perdemos tanto tiempo. Bajo esas circunstancias, estimado lector, creo que Las aventuras del inspector Villaociosa se desenvuelve a la perfección, y logra su principal objetivo, que no es otro que el de hacerte pasar un muy buen rato; hacerte sonreír.

¿Cómo adquirir la obra? Es muy fácil. Podéis solicitarla en vuestra librería favorita o comprarla en la web de la editorial. También podéis comprármela directamente a mí. Siempre podemos quedar a tomar un café (o un carajillo sin café, como el querido inspector) y charlar un rato. Así podréis llevaros la obra firmada, y disfrutar de mi compañía que, según decía mi abuela, es muy agradable. El precio de cada ejemplar son 14 euros. También puedo enviaros, si lo preferís, el ejemplar firmado y dedicado por correo postal (al coste del ejemplar hay que añadir el de los gastos de envío). Podéis poneros en contacto conmigo a través de mi dirección de correo (juanjo.escribano ARROBA gmail.com), o través de Twitter (jujox). Os lo pongo fácil, ¿verdad?

Ahora os dejo con la sinopsis de la obra.

Tomás Villaociosa de la Endrina, inspector de policía con métodos algo peculiares, se enfrenta a dos de los casos más interesantes de su carrera: El robo del nombre de un joven
y el robo del tiempo de la señorita Reina Atroz. El inspector, lejos de asombrarse con los acontecimientos, comenzará una serie de alocadas investigaciones
que le llevarán a conocer a los personajes más curiosos y estrambóticos de la ciudad.

Una obra directa y ágil, que tiene como principal misión divertir
al lector, arrancarle una sonrisa y hacerle pasar un rato entretenido y agradable.

Un abrazo.

21 de marzo, día mundial de la poesía

Hoy, veintiuno de marzo, es el día mundial de la poesía. Siempre he dicho que la poesía es la cirugía de la literatura; es la palabra adecuada, justa, medida, hermosa, exacta, bailando sutil en su verso, en un espacio mínimo pero suficiente, necesario. Ni más, ni menos. La poesía es la máxima expresión de la literatura, la más compleja y elevada, la más dura, la más grande. Es un objetivo sólo alcanzado por unos pocos, añorado, al menos una vez en la vida, por todos los que hacemos, o intentamos hacer, literatura.

Aquí va mi intento, homenaje a los poetas, a los que conmueven nuestras almas con sus rimas, a los que hacen temblar nuestros cimientos con sus ritmos.

A los poetas

Alma que en esos, tus versos,
la inalcanzable eternidad esperas,
hombre, que son tus estrofas
ya la rendición de un amor que anhelas,
mujer recitando rimas
que persiguen con ilusión estrellas,
poetas, al fin, sois todos,
poetas de muchas palabras bellas.

Juanjo Escribano. Primavera de 2012

Feliz día de la poesía a todos.

A mi amigo

Pensé en no publicar nunca estos versos que tan lejos están de tu arte, amigo mío; guardarlos para mí, en el cuadernito de poemas, y dejar que se ajasen en la triste página (porque esta noche hasta la página está triste). Pero tal vez sea mejor así. Es mi poesía, de la que soy capaz ahora, hoy, y lo único que ya te puedo regalar.

Yo no quiero, amigo mío,
ser llorando el hortelano,
ni que escriba el verso frío
esta temblorosa mano.

Yo no quiero verte en sueños,
ni acordarme del pasado,
ni poner las dos monedas
sobre ojos tan honrados.

Yo no quiero que me hable
de tu esencia el prelado,
ni tener que ver tu río
en el mar desembocado.

Yo no quiero que ese arco
se separe de tu lado,
ni el doloroso silencio
de un instrumento callado.

Madrid, invierno de 2012

Ejercicio de improvisación literaria: La bala disparada.

Un escritor escribe. A veces uno escribe una novela (dentro de poco os informaré de novedades) y otras veces, simplemente, uno escribe por escribir; para ejercitarse. Aquí os dejo uno de esos textos que surgen de un ejercicio de improvisación, entrenamiento de escritor, que hicimos en la tertulia literaria a la que tengo el placer de asistir con Daniel Dimeco.

Duración del ejercicio: ocho minutos.
Tema: Imagina que eres una bala que acaba de ser disparada. Describe lo que ves, lo que sientes.

Esto es lo que salió.

Escucho la detonación justo detrás de mí y noto la fuerza brutal que me empuja sin que yo pueda evitarlo. Es mi momento, mi destino. Nací para este instante.

Al principio todo es oscuridad y un ligero olor a pólvora quemada invade la estancia. Una afilada muesca metálica roza contra mí y araña mi brillante cuerpo, pero yo continúo mi viaje impulsado por la fuerza brutal.

De repente todo es luz. Atrás dejo la oscuridad del cañón y vuelo libre, directa hacia el objetivo. Siento el aire a mi alrededor mientras giro alegre. Pienso en mi objetivo. ¿Será duro? ¿Será blando? Por fin, a lo lejos, lo vislumbro. Me acerco a él inevitablemente.

Poco a poco me noto caer. La fuerza inicial desaparece y otra, que surge de la tierra, me atrae hacia sí. Mi flamante trayectoria ya no es recta. Veo el suelo cada vez más cerca, y mi objetivo ya casi no está en mi línea de visión.

Caigo. Me noto caer. Siento un dolor agudo en mi carcasa metálica. La tierra me araña, me frena. Ya no vuelo por el aire. Ya no soy una bala.

Saludos

Amor constante más allá de la muerte (Francisco de Quevedo)

Ha pasado ya más de un año desde que escribiera unas líneas dedicadas al amor en la literatura, aquella tarde de noviembre. Mencioné a Neruda, hablé de Bécquer, incluso cité a la mismísima RAE, que se atrevía, y se atreve, a hablar de sentimiento intenso del ser humano, tratando de explicar con unas escasas palabras acertadas una certeza que tal vez sea inexplicable, al fin y al cabo.

En estas lides andaba yo, buscando en la literatura ese algo más que nos hace hombres, un paso más allá del sapiens sapiens, cuando me reencontré, qué suerte la mía, con este soneto de nuestro querido Francisco de Quevedo, que tituló “Amor constante más allá de la muerte”:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Decidme, amigos. ¿No son estos catorce endecasílabos, que forman soneto, unos de los más bellos jamás escritos? Nos habla el maestro Quevedo del amor puro, verdadero, que atraviesa la muerte; de la cálida llama que, aún en la más fría noche del alma, en su último suspiro, permanece viva, ajena a las putrefacciones carnales.

Qué hermosura, qué belleza en catorce versos. Qué lección para los que intentamos hacer literatura. Qué inalcanzable genio el de don Francisco. Tal vez debiera la RAE rendirse, y acabar sustituyendo la definición de amor por esta genialidad que será, seguro, eterna.

Teaser del nuevo corto: Olvidando una vida

Tengo el gusto de presentaros un avance del nuevo cortometraje en el que hemos estado trabajando los últimos meses, titulado Olvidando una vida. Como ocurrió con el anterior (El bosque), está basado en un relato de Días (dos relatos, para ser sinceros), aunque esta vez la adaptación tiene bastantes más cambios que el original. Personalmente os diré que me está encantando el resultado, y espero que a vosotros también os guste.

Aquí el teaser, para abrir el apetito.

Olvidando una vida (teaser) from Viv&Co. on Vimeo.

Un saludo.

Enlace relacionado: teaser Olvidando una vida

Cool mola, es guay

Decir cool es guay, es decir, que mola, o sea, es cool. Ya no se dice guay, porque guay no es cool, vamos, que no mola. Y tampoco molar mola, no es cool. Decir molar, me refiero. Es mucho mejor decir cool, que es más guay.

Tampoco es moderno decir moderno, porque no es cool, ni siquiera es lo más in. Si no es cool, no es moderno, ni actual. Por supuesto, si no es cool no mola, ni es guay. Porque aunque fuera guay, podría no molar si no fuera cool, así que, según parece, ser cool es básico para ser moderno, o cool. Pero no guay, ni molón, porque siendo guay o molón no eres cool. Incluso eres algo retro, desfasado, en fin, no eres cool.

Total, que hay que ser cool para decir cool, porque guay ya no mola, y molar no es cool.

¿Y usted es cool o guay? No me diga que no mola.

Entrevista en Ediciones Antígona

Aquí podéis ver la entrevista que Ediciones Antígona me hizo, y que ha publicado en la página web de la editorial. Espero que os resulte interesante.

Por cierto, las aventuras de Tomas Villaociosa saldrán, si todo marcha bien, a principios de 2012.

Un abrazo.

 

Enlaces:

Entrevista a Juanjo Escribano : http://www.edicionesantigona.es/index.php/es/prensa/entrevistas/a-juanjo-escribano

Las aventuras de Tomás Villaociosa : http://www.tomasvillaociosa.com/

Más aventuras de Tomás Villaociosa

Aquí os dejo una nueva aventura de nuestro querido Tomas Villaociosa de la Endrina. Esta vez, nuestro héroe, frustrará un atraco como sólo él sabría hacerlo…

Este relato está especialmente dedicado a todos los que me hicisteis feliz con vuestra presencia el jueves pasado. Muchas gracias por permitirme compartir mi literatura con vosotros.

Enlace a Atraco frustado en tomasvillaociosa.com

Dichosa literatura dichosa

Hace años, muchos años, la literatura era eminentemente oral. Pocos eran los dichosos que sabían leer, y muchos menos los que sabían escribir, así que los escritores, los juglares, los trovadores, iban de pueblo en pueblo ganándose la vida recitando, interpretando los textos que ellos mismos, u otras personas, habían escrito.

Hoy, salvo algunas excepciones, la mayoría de la población sabe leer, y puede disfrutar del proceso de lectura, que se ha convertido en una acción solitaria, individual y, normalmente, silenciosa.

Pero ocurre que, a veces, los escritores sentimos la necesidad de ser juglares de nuestra propia obra, y necesitamos leerla, recitarla, interpretarla (y me consta que hasta cantarla) para que vosotros, lectores, seáis espectadores de la obra. Y eso es lo que va a ocurrir el próximos jueves, 7 de julio de 2011, en la taberna La Dichosa, en Madrid. Ese jueves, amigos míos, a eso de las 19:30, y en la citada taberna, leeré parte de mi obra para todos los que queráis pasar un rato escuchándome.

Leeré relatos de Días, y algunos relatos y poemas no editados hasta el momento, y aprovecharé, siempre que vosotros queráis, y en la medida que lo deseéis, para mantener una charla distendida con el público.

Os espero.

Lugar: Taberna La Dichosa. Calle Bernardo López García, 11.
Día y hora: Jueves, 7 de julio de 2011, a las 19:30.

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