Tú, amor mío,
no eres el pasado.
Eres el futuro
y sobre todo el presente.
Apenas tengo que asomarme a la vida
para encontrar que estás aquí,
a mi lado,
amaneciéndome
como un día luminoso de abril.
Apenas dos años, o dos días
dura nuestra historia.
Parece tan poco…
pero es tanto…
Son tantos los recuerdos ya,
y todos tan necesarios:
la sierra de Aracena y tú
aquel día de excursión,
las noches en el bar
de aquel pueblo de montaña,
bailando y riéndonos
hasta la madrugada,
el dulce despertar por vez primera
a tu lado, el placer de vivir
inundándonos el alma…
Y después tantos hermosos recuerdos
compartidos, tantas experiencias
juntos. La vida familiar
también y el deseo
de seguir siempre juntos,
caminando al paso,
como aquellos días de montaña
en la sierra de Aracena.

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