Espejo

 

Regreso de contemplar mi imagen,

el torso, las trazas oblicuas en el espejo,

cada línea parece solo una sucesión de puntos,

aun queriendo ver en cada uno una vida.

Y el gesto obediente o tenso o capaz

llenando la mirada de tristeza solitaria,

de verdades que ahora veo reflejadas

en la inmensidad minúscula de mis pupilas.

Inmóvil, en pie, defendiendo una valentía inexistente,

contemplo los restos tangibles de tanto naufragio

que en procesión solemne desfilan ante mí,

solo un sollozo ahogaría ese vagar de extraños seres.

Ajenos ellos, impávido yo, prosiguen su marcha,

ya no palpita la piel de los tambores

y en silencio veo verdugos, luto lleno de gritos que desgarran,

noches que desgarran vidas.

La imagen roba el aire que hay hasta mí,

los cabellos ondas de unos mares lejanos,

los ojos alma de abstracta belleza incomprendida

que se resignan a habitar en este rostro yermo.

 del libro Huella de un silencio

Aromas

 

Nebulosa de luz en mis sentidos,

ritmo cadencioso de otras voces,

latido inmenso de un vivir

pesar tamizado por todos los pesares;

serena brisa que me llena cada poro

dulces recodos de todos los caminos,

vientos,

tantos vientos, tempestades…

calma,

escuchando el latido de la luna.

Así llegan, navegando por los mares

los aromas que recalan en mi pluma.

  del libro Huella de un silencio

Lágrimas de luz

 

Sin cerrar los ojos te sueño en blanco manantial de mediodía

sonriéndome,

y tus lagos en calma iluminándome, ceñida de entrega

                                                                        ilusionada,

con tu siempre pureza refugiada en las mejillas.

Solo la paloma trazando los colores de la primavera nuestra,

solo la alfombra de azucenas acariciando tus pies adorados,

solo en mi piel el suspiro del perfume tuyo, como único aire

                                                                  que respirar pudiera

el resto de mis días,

y en el palpitar de las velas tu nombre dibujado con la señal

                                                                                  del fuego.

Y la luna

en lágrimas de luz bañando los mares a medianoche,

ondeándonos en beso que al suave roce nos estremece,

                                                 en la textura más perfecta

que la ternura pudiera nunca mostrar,

abiertos al horizonte eterno al fin surcado en la mixtura

                                                   de todas las dimensiones.

Así, cuando anochezca se yergue el sol en brazos de su dama.

Así, el día aquel en el que nos unimos, la vida amanece

                                          por entre la prisa del tiempo

calmando el universo todo, hasta el firmamento

                                         de tu frente enamorada.

  del libro Huella de un silencio

Callada luz

 

Perdida en un punto imposible,

buscando un encuentro escondido,

vagando en un cielo pagano,

brillando sin brillo, callada luz

que oculta los suspiros.

Lejana, oscureciendo el rincón de ese bosque,

ausente como la nada a la nada asida,

herida siempre en todas las batallas,

henchida de lágrimas no lloradas,

a la razón rendida.

Triste sombra de un mar de otoños,

cálida siempre del fuego que le queda,

roto susurro del amor, a la pasión sujeta,

como ese brote de luz que por momentos regresa

al hogar de mis ojos la mirada.

  del libro Huella de un silencio