Archive for July, 2015






Metamorfosis



Casi agradezco la sequía inmensa
donde los cuervos ruegan huesos,
sin pensamientos innecesarios o vacíos verbos
trasminando silencio inmarcesible y solo,
parecido al siempre cárdeno cielo moribundo.
Sosegado el horror queda el yo en piel
y lágrima, el verso desnudo e inefable,
la pérdida del horizonte en ese páramo anchísimo
donde el vértice olvidado es casi el alma.
Unos pasos lo serían todo, un palpitar angosto
de crisálida, una embestida atroz que da la vida,
un onírico movimiento de las alas
o el cenital antojo de la muerte
bebiéndose la luz de grana herida.
Nada que decir a tanta calma,
de hiel se enciende el día obligatorio, capaz
de la miseria y el olvido, cosido al viento y al aliento,
al vuelo incomprensible de los pájaros.




jrc






Conozco a cada uno en su silencio
ese árido paisaje
tan lleno de aire pálido
delicado y muerto como un perfume.
Allí hablan los pétalos malformados,
los olvidados gestos,
el rictus ególatra que nos alumbra
y queda arrastrándose por los espejos cuando nos vamos.
En ese páramo anidamos,
damos de comer, servimos o reímos tragando el odio,
amamos.
Allí el lago es quieto y turbio
donde se ve todo,
el poeta lo ve todo
cargado de días y palabras, lágrima de viento que ilumina.

Llámame frase, orquídea, espejo añil,
absurda lámpara casi apagada,
hacedor de renglones cojos, página bifronte,
enebro solitario,
pero sé romper la sombra del silencio
con la pluma de mi mano.






jrc












Conozco a cada uno en su silencio
ese árido paisaje
tan lleno de aire pálido
delicado y muerto como un perfume.
Allí hablan los pétalos malformados,
los olvidados gestos,
el rictus ególatra que nos alumbra
y queda arrastrándose por los espejos cuando nos vamos.
En ese páramo anidamos,
damos de comer, servimos o reímos tragando el odio,
amamos.
Allí el lago es quieto y turbio
donde se ve todo,
el poeta lo ve todo
cargado de días y palabras, lágrima de viento que ilumina.

Llámame frase, orquídea, espejo añil,
absurda lámpara casi apagada,
hacedor de renglones cojos, página bifronte,
enebro solitario,
pero sé romper la sombra del silencio
con la pluma de mi mano.






jrc