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Poemas

Trabajos de trinchera

 

Prisionero en una vida

pequeña como su piso

en su trabajo se atrinchera.

Contra todos y contra nadie

lucha por salir,

de un mercado libre y justo

que doblega sus rodillas

contra un suelo,

de fango y de trabajo.

 

Prisionero en una vida

pequeña como su piso

en su trabajo se atrinchera.

Agota los años, los meses y sus días

para dar muerte digna:

a hipotecas, letras y facturas.

 

Como buen prisionero

paga con su sangre

el aire que le falta

y el agua que no bebe.

 

Pidiendo perdón a cada paso

por cada bocado de comida

por cada cosa buena,

que va robándole a la vida.

 

Seguir para vivir

vivir para seguir

es el día a día

de la eterna guerra

de los trabajos de trinchera.

 

Prisionero de una vida

pequeña como su piso

el mercado ha vencido

la tierra es infierno

el cielo,

fiscal paraíso.

 

 

Más allá

 

Más allá, de lo que tu cuerpo sienta

más allá, de lo que tu mente piense

más allá, del universo,

más allá, de lo que existe, y existirá

más allá y más acá siempre fuiste

todo lo que eres y serás.

 

Porque más allá sólo eres

y vuelves a ser

una y otra vez consciente

por mucho que lo intentes

por mucho que te escondas

en tu cielo y en tu infierno

no puedes evitar observar

sentir el mundo y su latido

sentirlo desde dentro.

 

Porque no puedes dejar de ser

ese ser consciente, casi humano

que observa cuando existe

y cuando no, también observa.

 

Observar y observar

siempre observando…

eternamente existes

en lo que observas

testigo eterno

del tiempo y del espacio.

 

 

La experiencia

 

Búscame cuando creas

que todo ha terminado

cuando la historia esté escrita

en un libro olvidado

reza entonces para encontrarme.

 

Extirparé cualquier síntoma

de tu venéreo hastió.

No dejaré letra escrita

que para ti, tenga sentido.

Ni una sola idea dejaré

en la que puedas reconfortarte.

 

Velaré para que no duermas

ni una sola noche sabiendo

que amanecerá al día siguiente.

 

Y no podrás huir de mí

por mucho que lo intentes.

Porque no hay refugio

que de mí, pueda ocultarte.

 

Te despojaré de tus rutinas

una y otra vez

con lo que acontece.

 

Si llega el día

que yo te deje,

sólo será

porque habrás muerto.

 

 

Muerte dulce

 

Como muerte por sobredosis

amargamente dulce me indigestas

con tu olor caliente,

humeante te metes por mi nariz

como chocolate a la taza.

 

Elixir de viscoso ébano

tatúas tu sabor en mi lengua

y con ese toque a canela,

penetras profundamente

el fondo de mi garganta.

 

Impregnado de ti

chupo los restos de placer

que quedan en mi boca,

y guardo el final

como obra bien escrita

en la memoria que me toca.

 

 

Esperaré

 

Como el río que moja tus pies

me acerco rodeando recodos

vados, piedras y escollos

que intentan alejarme de ti.

 

Una vez dentro me sumerjo

como sueño en tu conciencia

que tira de ti, hacia un mundo

todavía no conquistado.

 

Danzando sobre distintas

posibilidades me confundo

en forma de oportunidad

esperando que me elijas.

 

Eternamente esperaré

que sigas el curso

que hacía mí te lleve.

 

 

Levántate

 

Me levanto porque recuerdo tus palabras.

Porque todavía me queda fe me levanto.

Porque caeré mil millones de veces, me levanto.

 

 

Me levanto, porque no me gusta el suelo

para volver a caer de nuevo, me levanto.

Me levanto para al fin, alzar el vuelo.

 

Me levanto con mis propias manos.

Me levanto por falta de precaución.

Por costumbre me levanto y sin razón.

 

Me levanto en señal de protesta

en contra de la gravedad me levanto.

Me levanto como vital respuesta.

 

Y si después de todo ves

que todavía me levanto,

sólo será por no renunciar

a la única certeza de la vida

la certeza de la próxima caída.

 

 

Sigue al silencio

 

Mejor sigue al silencio

no sea que se te escape

en el ajetreo de la vida

en la fútil, actividad diaria.

 

En mercados abigarrados

en grandes avenidas

muy cerca de cada paso

invisible a las miradas

acompaña cada sonido

como invitado de piedra.

 

Mejor sigue al silencio

síguelo cuando me olvides

cuando sepas con certeza

que nadie te juzga

te guía, ni te observa.

 

Síguelo muy de cerca,

síguelo hasta el final

sólo él podrá llevarte

de vuelta a ti mismo.

 

 

Viaje sin maletas

 

A veces sólo quiero irme

irme sin maletas

irme a otra vida

irme a otro planeta.

 

Irme sin pagar por este viaje

sin recoger los frutos de mi cosecha.

Irme sin dejar rastro, huella, ni memoria

sin dejar recuerdos, olvidos ni reseñas.

 

Irme sin la música a otra parte.

Sin libros, ni prejuicios irme.

Irme sin penas, ni glorias.

 

Tan sólo irme,

a ninguna otra parte.

 

 

Volver a nacer

 

Después de beber despacio

esos últimos minutos

que me quedaban de vida,

di las gracias al doctor

por su precisa anestesia.

 

Luego di media vuelta

sobre mi propia sombra

recogiendo las sobras

de mi corta esperanza

tal vez para otra vida.

 

 

En pleno delirio

me puse a pensar

cómo hacer las cosas

la próxima vez.

 

No tuve la suerte

de comprender

que sólo encontraría

algo mejor, algo peor

en la eterna comparación

de mi mente trastornada.