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Poemas

¡Te encontré!

 

¡Por fin te encontré! Creí que nunca te encontraría,

has estado tan lejos de mí… y tan cerca,

creí que nunca te encontraría,

mi querida alma gemela,

te veo, y no lo creo, te acaricio y no lo entiendo,

eres pura como la Virgen María, y suave como el algodón.

La primera vez que te vi, irradiabas como el sol,

y fui cerca tuyo, enfermo como estaba, para estar cerca de tu mirada,

para estar cerca de tu presencia, para estar cerca de tus manos sanadoras,

tu amor era inmenso, y me protegías con tu manto de comprensión,

los ángeles que te acompañaban eran sabios e infinitos.

 

Aquel día, pudiste leer mi alma. Por primera vez, me leías a mí.

Tú no me conocías, no sabías que era yo. Aquel que te estaba esperando.

Abriste el libro de mi alma, y aquel joven destruido, se bañó por primera vez en aguas diamantales.

Mi enfermedad era muy rara, de aquellas que los médicos nunca pudieron diagnosticar,

porque niña mía, nunca iba a detener aquella fiebre, que me llevó hasta tus pies.

Aquella fiebre del amor, que pedía a gritos tu calor.

Un amigo me aconsejó, una princesa de la información,

aquella lectura del alma, fue la más grande sanación,

conocimiento y concientización,

y sobre todo, mucha luz y mucho amor.

 

 

Hasta llegar a ti

 

Alma gemela, alma mía, te he encontrado.

Más vale tarde, que nunca.

Ya estaba muriéndome, y ahora he resucitado.

No me dejes vida, no me dejes nunca.

Que hasta llegar a ti, he caminado sobre carbón caliente,

hasta llegar a ti, he dejado parte de mi carne, y de mi sangre,

hasta llegar a ti, me he roto los huesos,

hasta llegar a ti, no he dormido bien,

hasta llegar a ti, me he ensuciado,

para llegar a esta alta montaña, he dejado todo.

No me dejes, por favor.

No me dejes, nunca.

 

 

Laura

 

Alma hermosa, alma buena, alma divertida,

yo me entrego a ti.

Tus manos me aman, y me apoyas en ti,

tan dulce tu mirada,

tan suave me proteges,

como huevos de codorniz.

 

Déjame proponerte matrimonio,

que me caso y soy feliz,

lucecita mía, ven, ¿quieres casarte conmigo?

En la salud y en la enfermedad, estamos juntos por la eternidad.

Que Dios nos case,

que Él nos haga la fusión,

en el Cielo, y en la Tierra, que se vea la explosión.

Por siempre en el amor, unidos desde el corazón,

desde lo eterno a lo temporal,

desde el espíritu a lo emocional,

desde lo alto a lo terrenal,

nos entendamos, y nos comprendamos,

nuestras heridas y nuestros daños,

no nacimos de acero, ni de hierro ni de estaño,

somos frágiles todo el año.

Sanemos nuestros miedos, y vivamos en paz,

seamos como niños incondicionales,

tan puros e incansables.

Juguemos a la vida,

tan linda y divertida,

como eres tú, mi bella Laura,

querida, como te quiero y como te amo,

contigo me caso.

Y cada día te elijo,

cada día me caso.

Alma de la bondad,

vamos a disfrutar la vida, que está llena de luz y prosperidad.

 

 

La mente, el miedo

 

Padre, estoy emocionado,

puedo darme cuenta que soy imagen y semejanza tuyo,

yo también me divido,

a veces, quiero creer que existe el pasado y el futuro,

¿Qué tonto, no?

Ahora sé que no existen, sólo existe el presente.

La mente retiene y suelta, retiene y suelta.

El presente, el ser, solo vive, no retiene nada, ni tiene que soltar, solo es,

no hay nada que acumular, ni nada que temer.

El presente es solo para aquellos que quieren ser inmortales,

los que viven Conmigo, en el presente, nunca mueren, porque nunca han nacido.

Los que viven en la mente, le tienen miedo a la muerte,

los que viven en la mente, es porque viven por el miedo,

cuando una persona tiene miedo, piensa reiteradamente,

solo pueden descansar, cuando les pasa algo realmente malo,

entonces ahí, el miedo, hace catarsis en eso que ha sucedido,

y por un momento solo es, y viene a Mí, y Yo lo reconforto.

 

 

Lo suave le gana a lo rígido

 

Si he sentido injusta toda la primera época de mi vida, ahora la vida se ha vuelta justa.

Si antes me venían a golpear, ahora me vienen a amar.

Si antes venían a burlarse, ahora me vienen a valorar.

Si antes venían a gritarme, ahora me vienen a abrazar.

¿Cómo puede un solo ser, Laura, vencer tantos males juntos?

¿De qué sangre y linaje espiritual tan glorioso, está hecha Laura?

¿Cómo puede el amor, vencer aquello que yo creía invencible?

¡Si es que no entiendo nada! ¡No entiendo el amor!

 

Hombres caminantes rígidos

 

Muchas veces he encontrado por mi vida,

hombres caminantes rígidos,

creyéndose machos, en vez de seres humanos,

mostrando una tramposa seguridad,

y aparentan tener siempre la razón.

Sin embargo, la vida me ha mostrado una triste verdad,

que esos hombres,

le tienen miedo al miedo,

tienen miedo a ser imperfectos,

tienen miedo a llorar,

y sobre todo… tienen miedo al dolor.

Y descubrí, que esos hombres machos… son los más cobardes de todos.

 

 

Alma de la vida

 

Al alma de la vida,

yo le canto,

al alma que nos enseña,

que nos aplasta,

y luego nos vuelve a levantar.

Al alma de la vida,

yo le canto,

al alma que nos ama,

luego nos desampara,

y luego nos vuelve amar.

El alma como el mar,

primero nos alza,

luego nos baja,

y nos vuelve a alzar.

Alma de la vida,

como la naturaleza,

puede haber calma,

o puede haber viento fuerte,

puede estar despejado,

o puede haber tormenta.

Al alma de la vida,

yo le canto,

esa que desconozco,

hasta que la conozco.

 

 

El Espíritu

 

En el Espíritu,

está Dios,

donde baja por su escalera de amor,

y nos brinda su bendición.

 

La bendición se agradece,

la bendición se expande,

como rayos de sol,

cristalizándose,

entre las nubes del amanecer,

y luego recordándolo,

entre las nubes del atardecer.