Blogs

Entrevista a Emilio Arnao

FitoemilioSolapaEmilio Arnao es licenciado en Filologia Hispanica en las Islas Baleares, ha publicado numerosos libros de poemas y varias novelas. Hablamos con él tras la aparición de su libro de ensayo “CESAR VALLEJO Y EL PAN. EL POETA DEL MAL DOLOR” publicado por Ediciones Rilke.
P.- Muchas obras de poesía, algunas novela y ahora un ensayo, ¿Cómo es que te decides a escribir un ensayo?
R.-El ensayo es la mejor forma de desmenuzar el cuerpo biográfico y el resumen de la obra de un autor. A mí me atrae mucho el ensayo como componente analítico de la historia de un autor. Ahora bien, debo decir que este Vallejo es un ensayo creativo, literario, lírico si se quiere, en ningún lugar amparado bajo los rigores de la academia. Quien se quiera encontrar con un Vallejo ordenado y preciso que no se lo lea, quien quiera encontrarse con la imaginación de una biografía contada desde sus propias verdades que lo aborde. Me interesó más escribir un Vallejo desde el propio Vallejo, es decir, desde sus propios vanguardismos.
P.- Cesar Vallejo es uno de los principales escritores peruanos de principios de S.XX ¿Por qué es tan importante la figura de Cesar Vallejo en la literatura?
R.-César Vallejo es el pionero de las vanguardias hispanoamericanas del siglo XX, incluso antes que Huidobro. Fue un adelantado. Un poeta que en 1918 ya escribía un libro como “Trilce”, que es un texto absolutamente involucrado en el experimentalismo y en la innovación. Hay que tener en cuenta que Vallejo venía del modernismo (“Los heraldos negros”), pero ya en este texto se arrebuja la vanguardia que cruzará Europa hasta superar incluso las vanguardias europeas del momento: dadaísmo, futurismo, surrealismo, ustraísmo, creacionismo. Vallejo fue un superador de todo lo que por entonces se escribía en el Viejo Continente. He ahí su talento. He ahí su originalidad. He ahí su poesía como un pan.
P.- Cesar Vallejo es un poeta peruano coetáneo de la generación del 27 y que presto junto a Neruda a través del boletín “Nueva España” colaboración en defensa de la Republica española. ¿Cómo fue la participación política de Cesar Vallejo en defensa de la Republica?
R.-La defensa de César Vallejo a favor de la República española le viene desde la alimentación de su propio marxismo. Vallejo fue un marxista convencido (tuvo problemas en Francia por ello, retirándole el pasaporte y teniéndose que exiliar). El marxismo de Vallejo es una herramienta de defensa en el ínterin de los oprimidos, de la injusticia social, de los abusos capitalistas. Todo esto ya lo había visto de joven en Santiago de Chuco, que es donde nace su pasión por Karl Marx. La relación con la República española le viene sobre todo por el fragor de la guerra civil, donde Vallejo entra a formar parte de diversos comités revolucionarios (sobre todo en Cataluña) y donde, después de lo visto, se va gestando un libro que será básico para toda esta denuncia social y política: “España, aparta de mí esta cáliz”: el primer libro de poesía social en lengua española:
P.- En tu libro destacas la muerte de la madre de Vallejo y como repercute en su obra. ¿Fue un hecho muy significativo en la vida de Cesar Vallejo?
R.-La madre de Vallejo fue un proceso muy significativo en la vida del poeta. Santiago de Chuco y la madre serán inspiración de diversos poemas de “Los heraldos negros” y de “Trilce”. Pero será la muerte de su madre la que lo golpeó con golpes de dureza extrema. Nos dirá en el primer poema de “Los heraldos negros”: “Hay golpes en la vida tan fuertes…¡Yo no sé¡ / golpes como el odio de Dios, como si ante ellos / la resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma…¡Yo no sé¡”. Hay otras muertes alrededor de la vida de Vallejo, amigos, amantes, que lo golpearon en aquella juventud peruana, arrestrojando la vida del poeta en un maremágnum de dolores de los que nunca llegó a reestablecerse.
P.- Cesar Vallejo, el poeta de los pobres, dolor y enfermedad. Murió de una enfermedad desconocida, o al menos eso decían, parece ser que luego se aclaro. ¿Cómo y de que murió Cesar Vallejo, como fue ese padecimiento de Vallejo?
R.-César Vallejo murió de paludismo. Está comprobado. Murió de miseria, de hambre, de soledad y miedo. La vida en París de Vallejo no fue una vida fácil, frecuentó la bohemia, pero la bohemia del hambre, apenas disponía del dinero de las colaboraciones con los periódicos peruanos y del contante de una beca española. Fue un frecuentador de cafés, donde escribió sus “Poemas Humanos”. Amó a Georgette Phillipart, quien lo mantuvo a salvo de la desesperación. Viajó por Europa, sobre todo a la URSS, donde se afianzó su marxismo. Pero el hambre y la falta de alimentación ocasionaron que continuamente ingresaran en clínicas en París. Finalmente murió un 15 de abril de 1938, viernes santo, “con aguacero”. Sus restos están enterrados en Monparnasse.
P.- En tu libro apuntas a que hay que separar la figura de Vallejo de la de Bretón. ¿Se puede hablar de un Vallejanismo como una corriente separada del subrealismo de Bretón?
R.-Vallejo no tiene nada que ver con la escuela surrealista ideada por André Breton, de hecho, apenas se conocieron. El surrealismo de Vallejo es más original, más profundo, más activo, incluso más vanguardista. Breton propone el “cadáver exquisito”, mientras que Vallejo propone el “lenguaje exquisito”. El lenguaje vallejiano recubre una modernidad que Breton no dispone, pues éste se queda en el mero juego, en la precisa psicologización de los términos. La vanguardia de Vallejo, que yo me atrevo a llamar Vallejanismo (por ser un movimiento completamente aparte de todas las vanguardias europeas que por entonces se inscribían en París) marca una impronta tan personal que la hace única e irrepetible, total y siglo.
P.- Cesar Vallejo vivo en una época donde los escritores estaban muy involucrados en política y muy concienciados socialmente. ¿Ha cambiado mucho esa forma de pensar en los escritores actuales del S.XXI?
R.-La concienciación política de una época como la que le tocó vivir a Vallejo muy difícilmente se está dando en estos momentos, pues eran aquellos tiempos una temporada lo suficientemente convulsa como para no sentirse comprometido. ¿Cómo no escribir “España, aparta de mí este cáliz” ante el conflicto de una guerra civil? El adocenamiento de la literatura actual se debe a una falta de contestación revolucionaria por los acontecimientos políticos que nos delimitan y que nos sacuden. El escritor actuar políticamente está muerto.