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Magdalena María Reyes: “El mayor don de la poesía es la libertad”

Magdalena María Reyes Puig (Montevideo, Uruguay, 1970) . Es bisnieta del poeta uruguayo Dr. José María Delgado (Uruguay, 1885-1956), fundador de la revista literaria Pegaso en 1921 y ganador de varios premios y menciones literarias otorgados, entre otros, por el Ministerio de Instrucción Pública, el Certamen Latinoamericano de Poesía organizado por el diario “La Prensa” de Buenos Aires

(1939), la Academia Nacional de Letras (1950) y el Jurado del Concurso Hispanoamericano organizado por “ABC” de Madrid para perpetuar la hazaña del “Plus Ultra” (1926). Es licenciada en Filosofía y realizó estudios de Psicología. Actualmente ejerce como docente de Filosofía, Psicología y Teoría del Conocimiento. Magdalena, acaba de publicar su libro: Yo mujer en España con el sello editorial Poesía eres tú.

 

“Yo mujer” deja claro desde el título que el contenido del libro es el diálogo íntimo de una mujer consigo misma. ¿Hay lugar para una poesía feminista? Y si es así ¿qué singularidades tendría esa poesía?

 

La poesía es un lenguaje universal, y entonces no creo que se pueda hablar de ella en términos de género ni de ningún otro tipo de orden o categoría. Si bien “Yo Mujer” encarna el diálogo de una mujer consigo misma, es el recurso de la poesía como medio para expresar éste diálogo lo que le otorga a la obra un carácter universal. La poesía, encumbrada en la cúspide del Olimpo, trasciende todos los accidentes, sistemas y registros, para concedernos ese maravilloso e inextricable misterio de la humanidad. Basta dejarse tocar por la magia que engendra y suscita la poesía para poder sentir que a pesar de todas las distancias, subjetividades, intimidades y diferencias, todos estamos esencialmente congregados en ese, ¡tan nuestro!, ser “humanos, demasiado humanos”. Es que la poesía habla desde el sentir que,  aún aunado y confundido con el pensar, es ese río que fluye brioso y rebelde en lo más profundo de nuestra esencia, esa de donde todo lo humano emerge y hacia donde todo lo humano regresa.

Así, sólo deberíamos concedernos la libertad de hablar en términos de el/la poeta, y quizás hasta de diferentes estilos que pueden distinguir entre formas relativas de escribir poesía según el género, pero no así de la Poesía; su mayor don es la Libertad, a la cual jamás renuncia aún a pesar de todos los esfuerzos por subordinarla a nuestro humano discernimiento y a la seguridad que nos provee el orden lógico de toda categorización.

 

 

-          Esa poesía feminista es, en cierto modo, también un alegato social sobre el papel de la mujer en el mundo, aunque se enfoque desde la vida íntima de la mujer, ¿no?

 

Es innegable que existen diferencias en los roles que cumplen hombres y mujeres en el mundo,  y también es cierto que el Arte ha sido muchas veces un medio para dejar constancia, en forma consciente o inconsciente, de éstas diferencias. Mujeres, y también hombres, que han encontrado en su sentida conformidad o disconformidad con el rol que les toca y con el papel que representan, la inspiración para engendrar y dar a luz una obra de arte que profiera una confesión o una protesta.

En contextos tan complejos donde se encuadran éstas diferencias, el rol de la mujer es el que más transformaciones ha sufrido en éstos últimos tiempos lo cual, sumado a la aparentemente mayor complejidad de la naturaleza femenina, ha colocado al tema de “la mujer” en tapete de las más recientes reflexiones científicas, artísticas y filosóficas. Ya lo dijo Dostoievky; “La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto”. Y “Yo Mujer” comulga en este sentir el misterio de la femineidad, mas en este caso en carne propia, lo cual se evidencia en el contenido de la obra y se termina de concretar en el tono sentencioso de su  epíteto. “Yo Mujer” refleja la multiplicidad compleja y contradictoria de todas las mujeres que me habita a mí, su autora, y en ese sentido soy yo, pero también puede ser otra, u otras mujeres, o inclusive todas las mujeres del mundo… Pero cada día siento con más fuerza y convencimiento que también puede ser otro hombre, u otros, hasta todos los hombres del mundo, y esto aunque sea tan sólo porque, como toda la Poesía, “Yo Mujer” es la exclamación de una vida sentida, y en eso estamos, sin lugar a dudas, todos los seres humanos por igual  inmersos e incluidos.

“Yo Mujer” se dio a luz gracias a un impulso de libertad y de vida que se impone sobre todo acto individual de voluntad y, entonces, si hoy representa o no un alegato social, esto será por el propio fluir libre de la obra que está ahora en el mundo pronta para entregarse, dialogar y comulgar con quien se embarque en su lectura y esto, estoy profundamente convencida, ya me trasciende a mí como su autora.

Por mi parte, ahora sólo espero que quien sea que la lea simplemente pueda pensar y sentir; “¡Sí, es así como lo siento…!”

 

 

-          Técnicamente, nos ha sorprendido el recurso de mezclar, versos cortos, más tradicionalmente poéticos, con versos más largos e incluso prosa. ¿Qué te ofrece esta técnica, por qué decidiste emplearla?

 

Más que una técnica premeditada, el recurso de intercalar el verso con la prosa poética, proviene de esa doble pasión y dedicación que siempre he profesado por la Poesía y la Filosofía. Al momento de escribir siempre sentí latir en mí esa música que me empuja a tomar la palabra y ponerla en un contexto donde no sólo signifique algo, sino también sea una nota o un acorde dentro de esa sinfonía –el poema- que contiene y abraza el auténtico sentido de lo que quiero expresar. Como escritora, me siento poeta, sin lugar a dudas, ya que es poesía lo que resuena y brota desde mi fuero más íntimo cuando me dedico a escribir. Pero también palpita en mí esa urgencia por indagar y desentrañar ideas y conceptos, tan propia de mi profesión de filósofa y para la cual la poesía sola no siempre es un recurso suficiente, razón por la cual recurro a la prosa. Sin embargo, es tan fuerte esta propensión hacia la poesía que incluso mi prosa tiene una rúbrica lírica. Así, esta técnica me ofrece la posibilidad de integrar mis dos profesiones en una misma obra ya que, como María Zambrano, creo en el valor de proponer y fomentar una “razón poética” donde, como antaño,  Filosofía y Poesía comulgan con el objetivo de iluminar la existencia.

 

-          Otro asunto que nos ha llamado la atención es que decidieras publicar en España tu primera obra ¿Qué te llevó a ello?

 

La decisión de publicar mi primera obra en España responde al hecho de que allá se le abre a la poesía un espectro mucho más amplio de posibilidades que en mi país. En Uruguay se edita muy poca poesía que es, por lo general,  leída y disfrutada por un círculo reducido de amantes y estudiosos del verso y la prosa poética. Esto resulta especialmente paradójico tomando en cuenta que Uruguay ha sido cuna de talentosos, fecundos y reconocidos poetas tales como Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini, Idea Vilariño, Mario Benedetti, Jules Supervielle, Susana Soca, Juan Zorrilla de San Martín, Julio Inverso, Marosa di Giorgio, Cristina Peri Rossi  y Circe Maia, entre otros.

En España, por el contrario, se le concede un valor más concreto y explícito a la poesía como género literario y, tengo entendido, especialmente a las poetas ya que éstas son, como bien lo expresó Miguel de Unamuno en una carta de Juana de Ibarbourou, más escasas en la tradición ibérica, en comparación con la latinoamericana.  

 

-          Desde Uruguay se tiene conocimiento de la poética española actual. ¿Hay intercambio? A España, por ejemplo, la poesía latinoamericana no llega si no es a través de premios o reconocimientos a los autores más consagrados.

 

El intercambio es aún insuficiente. Si bien acá tenemos cierto conocimiento de la poética española actual, esto en general sólo se aplica a los reducidos círculos antes mencionados de entendidos y aficionados a la poesía. Mientras otros géneros literarios, tales como la narrativa y el ensayo, ocupan lugares destacados en los anaqueles de las librerías, la poesía, tanto clásica como contemporánea, es relegada en esquinas apartadas y restringidas de los reductos literarios uruguayos y, me atrevo a decir, también latinoamericanos en general.

Así, no es extraño que la poesía latinoamericana no sea tan conocida en España, ya que para serlo, antes debe ser valorada y promovida en el contexto donde se engendra y se encarna.

 

 

-          Sabemos que ejerces como maestra de filosofía, psicología y teoría del conocimiento. Son muchos los autores que, desde la filosofía, se acaban acercando a la poesía. ¿Qué ofrece el verso, la poesía, a los pensadores? ¿Por qué necesitáis, más allá de las investigaciones académicas, etcétera, acercaros a un territorio como la poesía?

 

La poesía y la filosofía son hermanas gemelas separadas hace ya mucho tiempo con el enaltecimiento del racionalismo filosófico implementado por Platón y adoptado como lema, desde entonces, por nuestra cultura occidental. De esta manera, la filosofía se ha aferrado al uso del concepto y de las proposiciones analíticas, confinando el recurso de la metáfora al territorio de las artes y las revelaciones líricas, y demarcando enfáticamente, así,  las fronteras entre el discurso racional filosófico y la presentación sugerente de las expresiones artísticas.  Sin embargo, es verdad que son muchos los filósofos que recurrieron y aún recurren al lenguaje poético, encontrando allí la revelación y el medio de expresión de testimonios y verdades que permanecen vedadas al  discernimiento lógico-racional. Como ejemplo de esto, podemos evocar a filósofos tales como Nietzsche, Cioran, Buber, Unamuno, María Zambrano y hasta el mismísimo Platón, quien era poeta aunque haya renegado de ese don para posicionarse como filósofo. Asimismo, tenemos las obras escritas en verso de los filósofos pre-socráticos (Heráclito y Parménides son dos ejemplos paradigmáticos) y el pensamiento de Lao Tzé expresado en su bello y extenso poema, el Tao The Ching.

En lo personal, considero que no es posible ilustración filosófica alguna sin el ejercicio de la intertextualidad, donde el concepto y la metáfora, la ciencia, la filosofía y la poesía, dialogan y comulgan en la indagación, la revelación y la expresión del conocimiento sobre la realidad y la vida.

 

-          En tu caso había también un condicionamiento genético, podríamos decir, ya que tu bisabuelo también fue poeta. ¿Has crecido con esa herencia? ¿Estaba muy presente en tu casa?

 

Personalmente creo que los seres humanos somos un todo complejo donde conviven y se fusionan la herencia, lo que traemos con nosotros en forma innata, con lo adquirido a lo largo de la vida gracias al contexto en el que estamos incluidos. En el caso de la Poesía, la siento como una vocación; uno no elije ser poeta, sino que ya nace siéndolo. Sin embargo, esta inclinación debe ser alimentada y enriquecida para que pueda realizarse en forma plena y efectiva. Vivimos en un mundo donde, como lo expresé en algún poema, “ser poseído por la musa ya no es un don, sino una desviación de la inteligencia”. Un mundo donde lo práctico, lo que provee una utilidad inmediata y verificable, vale más que aquello que alimenta lo menos ostensible y tangible, como es el alma. Entonces, ¡si será necesario el estímulo y la valoración de lo lírico para poder desarrollar y dejar emerger la voz poética! Estoy plenamente convencida de que el espíritu de mi bisabuelo poeta habita en mí llamándome desde siempre a la Poesía, pero igualmente importante ha sido para mí, como poeta, su presencia física en cada uno de los libros cargados de versos que nos legó y que pueblan, desde que tengo memoria,  las bibliotecas de mi familia.

 

-          Finalmente, solemos pedir a nuestros autores que nos den el nombre de los poetas que más les han influido hasta ahora. ¿Cuáles son tus referentes literarios?

 

Idea Vilariño, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Clarice Lispector, Alejandra Pizarnik, Pedro Salinas, Charles Bukowski,  Arthur Rimbaud, Roberto Juarroz, Pablo Neruda, Octavio Paz, César Vallejo, Jaime Sabines, Juana de Ibarbourou, Charles Baudelaire, Rainer Maria Rilke, Bob Dylan, Friedrich Nietzsche, Lou Andreas Salomé… ¡ y tantos, tantos más! Encuentro un referente, un maestro o maestra en cada uno de los y las poetas que escriben descarnados y con profunda y brutal honestidad.

Autores

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