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Los escritores madrileños Javier Marías, y Manuel Lacarta han resultado ganadores del Premio de la Crítica de Madrid

Los escritores madrileños Javier Marías, y Manuel Lacarta han resultado ganadores del Premio de la Crítica de Madrid que otorga la Asociación de escritores y críticos madrileños.

 

Los enamoramientos, de Javier Marías está siendo considerada una obra maestra por la rigurosidad de su prosa, su modernidad, su sencillez y una elegante claridad que envuelve al lector en un apasionante contexto, en palabras de Pablo Méndez, Los enamoramientos tiene lo mejor de la prosa de Marías y toda la enorme originalidad de sus mejores argumentos.

 

Javier Marías, nació en Madrid en 1951 y desde la publicación de su primera novela, Los dominios del lobo, no ha dejado de construir una obra que ha ido ganando sin cesar lectores por todo el mundo. Avalado por un enorme prestigio internacional Javier Marías pasa por ser el escritor español más valorado fuera de nuestras fronteras y todo un referente en el que busca una literatura que mezcla de forma magistral modernidad y clasicismo. Para Javier Pérez-Ayala, Los enamoramientos será uno de los pocos libros que resistan el paso del tiempo y tiene todos los elementos para ser un clásico en el futuro.

 

Otoño en el jardín de Pancho Villa, recoge toda la producción poética de Manuel Lacarta y dos obras inéditas, la concesión del Premio de la Critica de Madrid viene a respaldar a un poeta que desde sus primeros libros, pasando por su celebrado, 34 posiciones para amar a Bambi, ha demostrado su elegancia y su certera lucidez en el tratamiento del mundo urbano y su influencia en el hombre. Para José Elgarresta, presidente de la Asociación madrileña de escritores y críticos literarios, Manuel Lacarta y Javier Marías son dos escritores únicos, indispensables en el panorama actual.

 

Manuel Lacarta nació en Madrid en 1945, su obra abarca la poesía, el ensayo y la novela. Otoño en el jardín de Pancho Villa ha devuelto al lector libros que llevaban años agotados enriquecidos por obra inédita. Es importante destacar sus ensayos, Madrid y sus literaturas, Felipe II, la idea de Europa, Cervantes, biografía razonada, Diccionario del Renacimiento, Felipe III, Madrid…

 

Javier Marías. Los enamoramientos. (Por José Elgarresta)

Javier Marías es un escritor cuyo objetivo consiste en desentrañar qué es en definitiva la literatura, el arte de escribir. ¿Desvelar la realidad? ¿Crear otra realidad autónoma? ¿Analizar la relación entre ambas? Probablemente una mezcla de todo esto hasta llegar a la conclusión de que la verdadera realidad es inalcanzable, es algo que simplemente permite continuar existiendo a aquel que la construye en su interior con las piezas suministradas por la vida. Un proceso de interiorización que culmina en la apropiación del mundo y con ella la edificación final de la personalidad de quien siente la obra como suya: los personajes en primer lugar, pero también el lector y naturalmente el propio escritor. Somos la corriente de un río que fluye, aunque momentáneamente se detiene y en ese momento el escritor la plasma en sus cuartillas. La obra literaria es el testimonio de un misterio que se manifiesta en sus páginas, pero nunca se entrega por completo.

El escritor es, pues, el explorador de un país sin límites, el cual, sin embargo, sabe hacérnoslo asumir como propio. Así, en Los enamoramientos, guía al lector hasta un final que es solo uno de los posibles finales y, como tal, plantea infinitas preguntas: ¿es el más feliz? ¿el más justo? ¿el más adecuado al carácter de los personajes? ¿a las circunstancias descritas en el argumento? Pero el lector se da cuenta de que con ello lo que se pone de relieve es que la vida es un perpetuo descubrimiento, una continua toma de posición en la que nada está determinado de antemano, un viaje en que, gracias a la compañía del autor de la obra, tanto los personajes como su entorno quedan perfectamente descritos, pero también queda claro que tienen libertad para actuar y, por consiguiente, su situación puede variar en los cinco minutos siguientes al final de la novela. Porque la novela podría ser la vida de cada uno de nosotros y esta es siempre impredecible.

 

José Elgarresta

Manuel Lacarta.- Otoño en el jardín de Pancho Villa. (Por José Elgarresta)

 

Estas breves líneas nunca podrán reflejar fielmente el contenido de este magno libro que recoge la obra poética completa de Manuel Lacarta.

En los siete libros que lo integran se pone de manifiesto, fundamentalmente, la perplejidad existencial del autor. El hombre no se encuentra a sí mismo en la sociedad actual y esta obra refleja la lucha del poeta por lograrlo, aunque con poca esperanza de conseguirlo.

Reducto (1977), primero de los libros del presente volumen,  recoge en sus páginas el nihilismo a que da lugar lo anteriormente dicho. El hombre no sabe quién es, pero desea ser algo a toda costa y ese algo tiene vocación de permanencia.

El nihilismo es la tumba del hombre, pero una tumba donde nunca está solo. La ciudad, la masa, impide la individualidad del ser humano y el poeta se rebela contra ella.

La única solución es la vuelta a la naturaleza. Sin embargo, la ciudad hace imposible esta vuelta y la deshumanización se extiende también al amor.

Encarcelado en el silencio (1978) describe, como su mismo título sugiere, el estado al que se ve abocado el hombre abandonado por el amor.

La inconstancia del amor convierte el mundo en ese desierto donde “solo la muerte/ marca su pauta/ de ritmo constante”.

Al sur del norte (1982) comienza por la añoranza de otro mundo anterior y  esta añoranza enlaza lógicamente con la crítica del mundo presente. Finalmente, se invoca la vuelta a la infancia, como la promesa del paraíso que no llegó a ser.

34 posiciones para amar a Bambi (1988) emplea el surrealismo como forma de expresar lo inexpresable: el oscuro fin de la existencia humana;  y en él brilla también la crítica a la sociedad deshumanizada.

Bambi es el símbolo del habitante de la ciudad moderna y, como tal, su víctima. Lógicamente, se impone la falta de sentido de la vida en la sociedad descrita y, por último, la soledad omnipresente.

Otoño en el país de Pancho Villa (inédito hasta este momento y que da nombre al presente volumen) nos habla acerca del tiempo como un intento de encontrar el sentido de la vida. Puede considerarse una recapitulación de la existencia.

El presente se convierte en un dolor cíclico y, finalmente, la cotidianeidad, en una amenaza.

El tipo del espejo (libro también inédito hasta ahora) supone un desdoblamiento a través del cual, como en un espejo mágico, intenta el autor, una vez más, encontrar un sentido a la existencia. Pero la imagen que el espejo devuelve sigue siendo incierta, fugitiva.

“El tipo del espejo parpadea confundido. Nada de cuanto lo rodea le parece suyo”.

Manuel Lacarta es un poeta existencial en la línea de Schopenhauer, Sartre, Heidegger… Agarra por los cuernos al toro del infinito y se enfrenta a la nada con gallardía. Y después de leerlo, pensamos que, si bien el destino del hombre es incierto, la rebelión contra esta incertidumbre es la característica esencial y definitoria de nuestra naturaleza; aquella que nos impulsa a hablar del alma humana como de algo misterioso, pero también imprescindible para aceptarnos como somos: seres conscientes de la fugacidad de su vida, pero también de su ansia de perdurar en el espacio y en el tiempo.

 

 

 José Elgarresta

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