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David Pérez Pol: “El lector de poesía es el más elegante de los voyeurs y eso me interesa…”

 

David Pérez Pol, hijo de ebanista y de peluquera, sobrino de mecánico dentista, de impresor, de guardia urbano y de traductora de los libros de “Los tres investigadores”, nieto de revisor de tranvías, de republicano profesor de idiomas y de vendedora de pan, biznieto de alcalde labrador y analfabeto, de transportista de vino, de planchadora y de un sin fin de jornaleros, en éste, su segundo poemario, nos obsequia con una suerte de desconsolado consuelo, esta vez mediante la disección oblicua del metódico desconcierto que acontece cuando la quimera de la aventura amorosa.

 

1º) Amapolas en las roderas y cigüeñas en los campanarios es el título de tu segundo poemario publicado. ¿Te ha movido algo en particular a la hora de poner este extenso título a tu libro?

La poesía es la expresión de un exhibicionista tímido diciendo a todos lo que no le diría a nadie, por eso, este poemario, como todos, ya que estamos tratando de un género en el que el narrador siempre habla de él, es estrictamente personal, de ahí que el título también lo sea. Y aun más, este título procura subrayar y definir esta ambivalencia, ya que los poemas quizá pueden tener la ambición de alcanzar una interacción con los lectores, en la suposición de que los sentimientos y emociones que circulan por ellos sean comunes a todos nosotros, mientras que el título solamente lo podrá entender una persona, aquella que lo provoca todo. Nada indica que este título tenga relación alguna con este libro y esa es la absurda manera que tengo de preservar mi intimidad.

 

2º) ¿Piensas que a través de la poesía se derrumban las fronteras emocionales?

Pienso que toda buena comunicación derrumba esas fronteras de las que me hablas, en todo caso la poesía, juntamente con la música, puede aportar el plus de que sus vínculos “naturales” son las emociones. Paradójicamente, y vosotros como heroicos editores lo sabéis muy bien, actualmente se lee muy poca poesía (dicen que hay más poetas que lectores, lo que parece implicar que hay poetas que no leen su propia poesía), y aunque sin duda hay mucho motivos objetivos para ello, el hecho realmente singular es que en este mundo economicista y cientifista aún no haya desaparecido, y eso me lleva a pensar que forma parte de una esencia de lo humano que hay que preservar, como podían conservar encendida noche y día nuestros remotos antepasados aquella indispensable brizna de fuego, a la espera del día que tengamos que abrir una nueva puerta… la poesía puede que sea una llave esperando su momento.

 

3º) ¿Qué dirías que es esencial para escribir poesía?

Como en todo acto creativo, intervienen múltiples factores, desde técnicos hasta emocionales. En el caso de la poesía, si tengo que destacar uno diría que es la necesidad vital de aproximarnos desde lo terrenal, en este caso el significado de las palabras, a lo oculto, lo etéreo, lo inclasificable, lo intuitivo, lo desconocido, lo inaprensible… la buena poesía es un magnífico intermediario entre la ciencia y la magia, definiendo magia como todo aquello que aun está fuera del alcance de nuestros laboratorios.

 

 

 

4º) ¿Sigues algún proceso cuando te pones a escribir o esperas la inspiración?

Sigo el principio de que “todos los caminos conducen a Roma”. Una palabra puede promover un poema igual que lo puede hacer una mirada u otro poema. Nunca me enfrento a la página en blanco, siempre parto de una idea previa, de una imagen, de una paradoja, de un reto y para ello puedo disponer de un verso al que hay que buscar un poema, de una noticia en un diario, de la frase de una película o, simplemente, de un comentario oído al azar. Todo sirve para provocar la necesidad de intentarlo. En cuanto a la inspiración, no es más que el resultado aleatorio de tener activado permanentemente el proceso creativo, por eso lo más importante es que en la sala de máquinas siempre haya alguien echando carbón en la caldera.

 

5º) ¿Calificarías tu obra como un canto al amor ya que este es el hilo conductor de todo el poemario?

Tal vez sí, pero solamente bajo la idea de que el amor no es más que una de las filigranas más exitosas de la evolución humana en su largo recorrido por preservar la supervivencia. Lo que realmente me interesa es esa capacidad de crear pasión que tiene el enamoramiento, esa capacidad de destruir la realidad para hacerla incomprensiblemente hermosa.

 

6º) En tu libro intercalas poemas de apenas dos versos con otros bastante extensos. ¿Es quizás una estrategia para agilizar su lectura?

Si y no. Es cierto que procuro pensar los libros como un todo y eso me lleva a intentar crear diferentes intensidades, sin embargo, como una de las grandezas de los libros de poesía es que se pueden abrir al azar y volverlos a cerrar sin contraindicaciones hasta la próxima visita, los poemas cortos, a veces de incluso un solo verso, tienen la intención de recordar al lector la potencia de la palabra… que un par o tres de versos sean un poema igual de completo que uno de cien refuerza la hegemonía del lector, que es quien, en los poemas breves, pone, esperemos que agradecido, más de su parte ya que es quien debe acabar de darle el significado… si eso se consigue se crea una complicidad entre desconocidos que permite adentrarnos juntos en la complejidad de poemas mas extensos.

 

7º) ¿Has tenido modelos literarios de escritores que desees imitar o hayas sentido su influencia?

En la poesía, como en toda actividad autodidacta, tanto para el lector como para el autor el aprendizaje fundamental es la lectura, sin embargo no tengo poetas de cabecera. Cuando a los catorce años empecé a escribir poesía (¿puedo llamar así a “aquello”?) me influía todo lo que leía, de manera que cada poema mío era la sombra deforme y lamentable de la verdadera poesía de otros autores porque, quede claro, soy la antítesis de los Neruda, Darío y Rimbaud, que tenían el “don” en sí mismos. Me llevó más de veinte años y más de mil poemas (impublicables) empezar a atisbar la posibilidad de un “estilo” en el que reconocerme. Goethe dijo “Los genios son peligrosos para los talentos jóvenes, pues no hacen más que reproducirlos creyendo reproducirse a sí mismo”, por eso creo que más que a que nuestra poesía sea admirable, creo que ese, el estilo, es el éxito al que debemos aspirar y el estilo o bien es un don o bien es, con suerte, el resultado de la perseverancia, porque no deberíamos aspirar a ser fantásticos poetas pero sí aspirar a intentarlo… una y otra vez. Por este motivo mi admiración va más que a modelos literarios excelsos a modelos artísticos perseverantes (Poe, el Greco, Van Gogh, Baudelaire, Kafka…)

 

8º) ¿Por qué has elegido el género poético como medio para expresar tus sentimientos?

Tengo que decir que también hago cuentos, poesía visual, pintura…  sin embargo, tienes razón, es en la poesía donde puedo “narrarme” con más libertad… debido supongo a que el código poético es muy honesto en ese sentido y el lector asume de inmediato que le van a contar historias personales íntimas… el lector de poesía es el más elegante de los voyeurs y eso me interesa…

 

9º) En tus poemas utilizas el verso libre ¿Por qué? ¿Qué opinión te merecen los poetas que se sirven de la rima y la métrica?

Si contextualizamos veremos que el origen de la poesía tiene que ver con el ritmo y la melodía, con la musicalidad (el homo sapiens del árbol genealógico de la poesía es el tam-tam). Las pautas técnicas de la rima y la métrica aseguran esa musicalidad. El mundo cambia, el sentido de musicalidad cambia, las técnicas cambian. Hoy todo es más complejo (actualmente en las diez ciudades más pobladas del mundo hay más habitantes que en toda Europa hace 200 años) por lo que intentar explicar algo de este mundo también lo es, así que, para mí, seguir teniendo que desechar palabras adecuadas porque no riman no deja de ser más que una autolimitación innecesaria.

 

10º) Háblanos un poco de tus proyectos literarios.

Aparte de este Amapolas en las roderas y cigüeñas en los campanarios, acabo de publicar otros dos libros de poemas: “Programa de mano” y “El fuego y el olvido” y tengo un poemario reposando en el cajón que es mi barrica, a la espera de la evaluación final a su resistencia al paso del tiempo, que o bien lo agria o bien lo sedimenta. Mientras eso ocurre sigo avanzando en varios frentes, un libro de epigramas, una novela, un libro de poemas de temática inciertamente abierta y otro que se zambulle en el amor desde el punto de vista de la psicología evolutiva y de la antropología. Mi intención es que sea éste un libro sobre la utilidad del amor y sobre sus tretas… veremos.

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