Blanca Uriarte: “No puedo esconder mi propia lucha interna para imponer el contenido a la forma”

Blanca Uriarte publica su segundo libro con “Poesía Eres Tú” – después del éxito de “De humo y nada” – bajo un título tan sugerente como “Deja que el silencio hable”. Se trata de un poemario donde la poesía social se funde con la intimista, transcritas ambas en un lenguaje desnudo y directo, fiel reflejo de las influencias de su autora.

– El título del libro, “Deja que el silencio hable” y el primer poema son una oda al silencio. Sin embargo, en seguida cierto ruido comienza a colarse en tus poemas, por ejemplo, en el segundo poema, sin ir más lejos, con unos versos sobre los malos tratos, casi es como si quisieras resaltar por el contraste ese silencio que tanto cuesta lograr

No puedo engañar a nadie. Es evidente que es un libro de contrastes: de poemas etéreos y otros más reales. No puedo esconder mi propia lucha interna para imponer el contenido a la forma.

También es muy posible que, aunque no haya habido ninguna intención explícita, el libro vaya sutilmente encaminado en el desarrollo de sus páginas a resaltar esos contrastes.

– Hemos hablado de un poema sobre las mujeres maltratadas, pero no es el único de contenido social. Otros como “Puede”, “Me declaro culpable”, “La calle habla”, tienen también una temática muy social, con un importante componente de culpa, del poeta que mira, pero lo hace desde la placidez de su hogar. ¿Qué te lleva a escribir esos poemas?

Como ya he dicho, es una forma de ver la vida… Son mis propias contradicciones, mis miedos y mis derrotas ante los aconteceres del mundo… La absoluta impotencia por no ser capaz de lograr un mundo mejor y, a veces, por no ser capaz de intentarlo siquiera (También aquí dando gracias, porque estamos en el lado de la suerte y me daría vergüenza llorar mi propia imbecilidad). A veces uno tiene que saber aceptar sus vergüenzas.

– Poemas como “El reloj de arena”, “La tierra se quiere bajar” o “En la selva muerta”, añaden un elemento de absurdidad de la existencia, de vacuidad. ¿Qué lugar ocupa la poesía en esa existencia absurda que dibujas?

Agradezco cada momento de la vida y soy optimista, demasiado incluso, por naturaleza. Aún así conozco perfectamente mis pies de barro, mis errores y mis preguntas sin respuesta… Mis sentimientos son patrimonio de la humanidad, sólo es cuestión de sensibilidad, de ver más allá de lo que se puede o interesa ver.

 

La poesía es mi terapia personal, un toque de sinceridad conmigo misma y con el mundo… sin que eso quiera decir que la vida sea oscura.

– El último gran tema de tu libro podríamos decir que es el desamor: “Más allá del hielo”, “Duele la vida”, “A esa hora y ese día”,… ¿es el desamor un buen combustible para sentarse a escribir?

Me reitero, son los sentimientos del mundo en la noria absurda del momento. Sólo es cuestión de ser capaz de valorar el especial segundo que ya nunca volverá; y plasmarlo, desde la desnudez del alma, sin disfraz.

 

Reconozco una atracción fatal hacia las contradicciones y las miserias del mundo, que considero además el mejor combustible para la escritura. En general, me cuesta muchísimo más hablar de mis momentos de felicidad; ahí es donde sólo me gusta dejar entrar a los míos.

– Hablando a nivel más formal, has optado por un lenguaje muy desnudo y unos poemas muy centrados en un tema, con pocas digresiones, algunos como “Corazón al aire” o “Tus suspiros”, son casi epigramáticos. ¿A qué se debe esta apuesta? ¿Qué te lleva a este tipo de lenguaje y de poesía?

Tengo muchos poemas cortos, aforismos, reflexiones… Me encantan por la sencillez (diferente a la simplicidad) y la intensidad del mensaje.

 

Como ya di a conocer en mi anterior entrevista, en un primer momento fui presa de un enamoramiento total hacia la poesía de Gloria Fuertes por esa misma intensidad de mensaje que yo anhelo. Sé que es la única vía posible para mi escritura, una necesidad por encima de cualquier otro principio… Es mi único instrumento, mi respiración, la boca de mi sentir, una forma de llorar y reír la vida desde la compañía del mundo.

 

– El poemario se cierra con un poema que trata un tema muy recurrente en las generaciones actuales de poeta: el peso de las responsabilidades laborales, e incluso sociales, y su mal encaje con la poesía: ¿Cómo se lleva la poeta Blanca con la Blanca trabajadora?

Me llevo mal con la trabajadora, porque me roba horas y energía…Pero, es posible que hasta en eso la poesía sea una revelación, porque supone una válvula de escape y un sueño integrado en la cotidianeidad, que me relaja y me transforma (a pesar de que mi vida sea absolutamente prosaica).

 

РPor ̼ltimo: cu̩ntanos qu̩ poetas y qu̩ lecturas te han influido a la hora de escribir este libro

Teniendo en cuenta que me gusta un lenguaje poco barroco y desde luego poco elitista, que se entienda y que sea capaz de comunicar; me gustan sobre todo, todos los autores que se mueven en esa línea…

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